Los ciudadanos deberíamos unirnos a los médicos en huelga a cambio de exigirles reformas para que acaben con la hipermedicalización y nos protejan de los intereses de la industria farmacéutica.
Lo que planteas es como pedirle peras al olmo; en realidad, imposible
La medicina alopática hace tiempo que está abducida por la (corrupta) industria farmacéutica y no existe evidencia alguna de que eso vaya a cambiar. Y con la introducción de la IA como herramienta de diagnóstico y tratamiento, menos aún.
En las facultades de medicina, básicamente se enseñan dos cosas: diagnosticar enfermedades y el tratamiento farmacológico correspondiente.
La (corrupta) industria farmacéutica, en contra de lo que muchos creen, no se ocupa de la salud, sino de la enfermedad que es la otra cara de la moneda; asimismo, tiene como finalidad principal el lucro. Cuando se pide más sanidad pública, lo que se está demandando es más fármacos. La medicina alopática ni es la única ni mucho menos la verdad
El ser humano es un todo, cuerpo (materia) emociones y alma, además de física. La salud es un equilibrio de ese todo, la enfermedad un desequilibrio. El problema de la medicina alopática es que no solo se ocupa de una parte de ese todo, el cuerpo, sino que desprecia el resto. Ningún medicamento elimina la causa de ninguna enfermedad, además de tener reacciones adversas a corto y largo plazo. La medicina alopática tendría que ser algo excepcional; sin embargo, es todo lo contrario
Esa corrupción y farmacodependencia la ha puesto de manifiesto el científico catalán ya retirado Joan Ramon-Laporte en su excelente libro "Crónica de una sociedad intoxicada". Como si oyeran llover
Querido Jorge, muchas gracias por tu lectura y por el comentario. En efecto, pareciese algo imposible, aún cuando no debiera serlo. Lo paradójico es que los médicos que hacen dejadez de funciones y se limitan a seguir protocolos están sembrando las semillas de su propia destrucción, pues al hacerse prescindibles e indistinguibles de un robot acabarán siendo sustituidos por la IA.
Tampoco se puede olvidar que los médicos están sometidos a la coacción de la administración y del corporativismo de sus Colegios profesionales. Al que no sigue la ortodoxia se lo fulminan, como hemos podido comprobar durante la "plandemia". Mientras no cambie la sociedad, esto es, el modo de vida, todo lo demás es un brindis al Sol
Me ha parecido un magnífico análisis de algo que lleva una deriva escandalosa, en nombre de una ciencia que parece excesivamente dirigida por el capital. Lo de las vacunas lo veo como una manifestación perversa de la burocracia napoleónica: presentamos como un éxito vacunar a tantos millones de personas y nos olvidamos de si hace falta o no, o de qué consecuencias tiene. Lo cuantificable, tenga o no sentido, se convierte en sí mismo en timbre de gloria para la Administración, que fija sus propios objetivos prácticamente sin un contraste externo fiable. En esta línea considero que se encuentra la desaparición del criterio médico -el del profesional ante el caso concreto que se le presenta-, sustituido por protocolos, de forma que la probabilidad de error desaparece, e incluso actuar de acuerdo con lo que sabe la persona profesional puede traerle consecuencias muy severas, si la situación se le va de las manos, como entra dentro de lo previsible que pueda suceder. Con protocolo, todo bien; sin protocolo, la hecatombe. Un paso considerable hacia la robotización y la anulación del pensamiento humano.
No defenderé nunca está visión estatalista de la salud pública, aún siendo muy crítica con el sistema sigue defendiendo al papá estado como garante de la salud. La única solución viene por defender la soberanía del individuo en decidir sobre su salud (que es más que tratar la enfermedad) y sobre su educación. Y por supuesto la independencia del acto médico siempre y cuando esté guiado por la evidencia de la ciencia y la ética humana.
La ciencia no es un conjunto de hechos estancados. Si se hace bien, es un proceso caótico que cambia y evoluciona constantemente.
El rigor científico debe incluir el debate científico; No es un impulso hacia el consenso. Debe ser un modelo activo y en constante cambio, y los científicos deben mantenerse abiertos a nuevos conceptos, ideas y datos.
Acepto que ninguna decisión está exenta de críticas y que nunca habrá una única respuesta correcta.
Pero sí sé que si un gobierno va a hacer recomendaciones sobre políticas sanitarias que afecten a toda la población, más vale que sean recomendaciones conservadoras (Dr. Robert W. Malone)
Querido David
Lo que planteas es como pedirle peras al olmo; en realidad, imposible
La medicina alopática hace tiempo que está abducida por la (corrupta) industria farmacéutica y no existe evidencia alguna de que eso vaya a cambiar. Y con la introducción de la IA como herramienta de diagnóstico y tratamiento, menos aún.
En las facultades de medicina, básicamente se enseñan dos cosas: diagnosticar enfermedades y el tratamiento farmacológico correspondiente.
La (corrupta) industria farmacéutica, en contra de lo que muchos creen, no se ocupa de la salud, sino de la enfermedad que es la otra cara de la moneda; asimismo, tiene como finalidad principal el lucro. Cuando se pide más sanidad pública, lo que se está demandando es más fármacos. La medicina alopática ni es la única ni mucho menos la verdad
El ser humano es un todo, cuerpo (materia) emociones y alma, además de física. La salud es un equilibrio de ese todo, la enfermedad un desequilibrio. El problema de la medicina alopática es que no solo se ocupa de una parte de ese todo, el cuerpo, sino que desprecia el resto. Ningún medicamento elimina la causa de ninguna enfermedad, además de tener reacciones adversas a corto y largo plazo. La medicina alopática tendría que ser algo excepcional; sin embargo, es todo lo contrario
Esa corrupción y farmacodependencia la ha puesto de manifiesto el científico catalán ya retirado Joan Ramon-Laporte en su excelente libro "Crónica de una sociedad intoxicada". Como si oyeran llover
Querido Jorge, muchas gracias por tu lectura y por el comentario. En efecto, pareciese algo imposible, aún cuando no debiera serlo. Lo paradójico es que los médicos que hacen dejadez de funciones y se limitan a seguir protocolos están sembrando las semillas de su propia destrucción, pues al hacerse prescindibles e indistinguibles de un robot acabarán siendo sustituidos por la IA.
Tampoco se puede olvidar que los médicos están sometidos a la coacción de la administración y del corporativismo de sus Colegios profesionales. Al que no sigue la ortodoxia se lo fulminan, como hemos podido comprobar durante la "plandemia". Mientras no cambie la sociedad, esto es, el modo de vida, todo lo demás es un brindis al Sol
Me ha parecido un magnífico análisis de algo que lleva una deriva escandalosa, en nombre de una ciencia que parece excesivamente dirigida por el capital. Lo de las vacunas lo veo como una manifestación perversa de la burocracia napoleónica: presentamos como un éxito vacunar a tantos millones de personas y nos olvidamos de si hace falta o no, o de qué consecuencias tiene. Lo cuantificable, tenga o no sentido, se convierte en sí mismo en timbre de gloria para la Administración, que fija sus propios objetivos prácticamente sin un contraste externo fiable. En esta línea considero que se encuentra la desaparición del criterio médico -el del profesional ante el caso concreto que se le presenta-, sustituido por protocolos, de forma que la probabilidad de error desaparece, e incluso actuar de acuerdo con lo que sabe la persona profesional puede traerle consecuencias muy severas, si la situación se le va de las manos, como entra dentro de lo previsible que pueda suceder. Con protocolo, todo bien; sin protocolo, la hecatombe. Un paso considerable hacia la robotización y la anulación del pensamiento humano.
No defenderé nunca está visión estatalista de la salud pública, aún siendo muy crítica con el sistema sigue defendiendo al papá estado como garante de la salud. La única solución viene por defender la soberanía del individuo en decidir sobre su salud (que es más que tratar la enfermedad) y sobre su educación. Y por supuesto la independencia del acto médico siempre y cuando esté guiado por la evidencia de la ciencia y la ética humana.
La ciencia no es un conjunto de hechos estancados. Si se hace bien, es un proceso caótico que cambia y evoluciona constantemente.
El rigor científico debe incluir el debate científico; No es un impulso hacia el consenso. Debe ser un modelo activo y en constante cambio, y los científicos deben mantenerse abiertos a nuevos conceptos, ideas y datos.
Acepto que ninguna decisión está exenta de críticas y que nunca habrá una única respuesta correcta.
Pero sí sé que si un gobierno va a hacer recomendaciones sobre políticas sanitarias que afecten a toda la población, más vale que sean recomendaciones conservadoras (Dr. Robert W. Malone)