Discusión sobre este post

Avatar de User
Avatar de JORGE ARROYO

Querido David

Lo que planteas es como pedirle peras al olmo; en realidad, imposible

La medicina alopática hace tiempo que está abducida por la (corrupta) industria farmacéutica y no existe evidencia alguna de que eso vaya a cambiar. Y con la introducción de la IA como herramienta de diagnóstico y tratamiento, menos aún.

En las facultades de medicina, básicamente se enseñan dos cosas: diagnosticar enfermedades y el tratamiento farmacológico correspondiente.

La (corrupta) industria farmacéutica, en contra de lo que muchos creen, no se ocupa de la salud, sino de la enfermedad que es la otra cara de la moneda; asimismo, tiene como finalidad principal el lucro. Cuando se pide más sanidad pública, lo que se está demandando es más fármacos. La medicina alopática ni es la única ni mucho menos la verdad

El ser humano es un todo, cuerpo (materia) emociones y alma, además de física. La salud es un equilibrio de ese todo, la enfermedad un desequilibrio. El problema de la medicina alopática es que no solo se ocupa de una parte de ese todo, el cuerpo, sino que desprecia el resto. Ningún medicamento elimina la causa de ninguna enfermedad, además de tener reacciones adversas a corto y largo plazo. La medicina alopática tendría que ser algo excepcional; sin embargo, es todo lo contrario

Esa corrupción y farmacodependencia la ha puesto de manifiesto el científico catalán ya retirado Joan Ramon-Laporte en su excelente libro "Crónica de una sociedad intoxicada". Como si oyeran llover

Avatar de Carlos

Me ha parecido un magnífico análisis de algo que lleva una deriva escandalosa, en nombre de una ciencia que parece excesivamente dirigida por el capital. Lo de las vacunas lo veo como una manifestación perversa de la burocracia napoleónica: presentamos como un éxito vacunar a tantos millones de personas y nos olvidamos de si hace falta o no, o de qué consecuencias tiene. Lo cuantificable, tenga o no sentido, se convierte en sí mismo en timbre de gloria para la Administración, que fija sus propios objetivos prácticamente sin un contraste externo fiable. En esta línea considero que se encuentra la desaparición del criterio médico -el del profesional ante el caso concreto que se le presenta-, sustituido por protocolos, de forma que la probabilidad de error desaparece, e incluso actuar de acuerdo con lo que sabe la persona profesional puede traerle consecuencias muy severas, si la situación se le va de las manos, como entra dentro de lo previsible que pueda suceder. Con protocolo, todo bien; sin protocolo, la hecatombe. Un paso considerable hacia la robotización y la anulación del pensamiento humano.

4 comentarios más...

Sin posts

Por supuesto, sigue adelante.