Los seres humanos pierden su infancia, abandonándola, dejándola en cualquier lugar para que no moleste con sus preguntas infantiles. Pero la infancia es una piel del pensamiento que jamás nos abandona
Todo lo que dices está muy bien, Sin embargo, la pregunta sigue estando ahí: Qué podemos hacer los ciudadanos para enfrentarnos al poder y/o modificarlo, Porque desde que el mundo es mundo siempre ha sido así. Y no existe ningún indicio de que vaya a cambiar
Tu pregunta nos lleva a otra pregunta (a cientos de preguntas). Nos mandan a este mundo con una pregunta: somos una pregunta lanzada al vacío, y ante la que exigimos una respuesta a palos. Y lo curioso de esa pregunta es que no tiene respuesta si no es otra pregunta. Primero, lo primero, creo, es revisar la infancia, cómo resolvemos ese fragmento de vida no productivo; es como si del niño sólo apreciamos la capacidad mercantil del futuro. ¡Y es así! ¿O no?
Recuerdo una entrevista del director de orquesta Íñigo Pifano que, hablando de Mahler, decía: “La única manera de superar esa fractura que tiene el hombre moderno es, de algún modo, recuperar al niño que nunca debimos dejar de ser” . Desde lo poético, Mahler se está adelantando a Auschwitz, el Gulag, las dos guerras mundiales… (añado: la confusión y el desastre actual). Y nos está recordando que si no cambiamos nos va a ir muy mal. Por eso en toda la obra de Mahler, siempre hay una marcha fúnebre, un canto elegíaco. ¿Quién es el muerto? El niño. La infancia. La infancia que perdimos. El niño que nunca debimos dejar de ser. El ejemplo más claro lo vemos en el tercer movimiento de la primera sinfonía “El Titán”. Mahler toma la canción que es reconocida en toda la tradición occidental como la típica canción infantil, el Frère Jacques, y convierte la canción infantil en una marcha de procesión acompañando la infancia muerta.
La edad infantil desaparece; la infancia permanece siempre.
Vivimos tiempos confusos y va a ser muy difícil que el ser humano elija o sepa elegir la libertad antes que la esclavitud; configurado como un esclavo asustado, el poder supo digitalizar, tecnificar ese miedo (tecnificar el miedo y la ignorancia, a eso le llaman progreso)
El mundo quedó atrás encarcelado en la ignorancia; el conocimiento se convirtió en ignorancia (la ignorancia “culta”) Cuando el sinsentido mueve las cosas (entonces) surge lo terrible, que no estaba instalado.
Estamos encarcelados en la mentira del significado (la arrogancia del concepto)
Cuando Iqbal dice soy un niño "perdido" está diciendo soy la infancia perdida.
El sueño no había hecho más que doblar el tiempo, torcerlo a su medida, para que se conociese una realidad todavía en espera.
"La destrucción y la autodestrucción que gobiernan hoy el mundo no son nuestro destino", escribe Alice Miller.
Hola, Alfonso
Todo lo que dices está muy bien, Sin embargo, la pregunta sigue estando ahí: Qué podemos hacer los ciudadanos para enfrentarnos al poder y/o modificarlo, Porque desde que el mundo es mundo siempre ha sido así. Y no existe ningún indicio de que vaya a cambiar
Saludos cordiales
Hola, Jorge
Tu pregunta nos lleva a otra pregunta (a cientos de preguntas). Nos mandan a este mundo con una pregunta: somos una pregunta lanzada al vacío, y ante la que exigimos una respuesta a palos. Y lo curioso de esa pregunta es que no tiene respuesta si no es otra pregunta. Primero, lo primero, creo, es revisar la infancia, cómo resolvemos ese fragmento de vida no productivo; es como si del niño sólo apreciamos la capacidad mercantil del futuro. ¡Y es así! ¿O no?
Recuerdo una entrevista del director de orquesta Íñigo Pifano que, hablando de Mahler, decía: “La única manera de superar esa fractura que tiene el hombre moderno es, de algún modo, recuperar al niño que nunca debimos dejar de ser” . Desde lo poético, Mahler se está adelantando a Auschwitz, el Gulag, las dos guerras mundiales… (añado: la confusión y el desastre actual). Y nos está recordando que si no cambiamos nos va a ir muy mal. Por eso en toda la obra de Mahler, siempre hay una marcha fúnebre, un canto elegíaco. ¿Quién es el muerto? El niño. La infancia. La infancia que perdimos. El niño que nunca debimos dejar de ser. El ejemplo más claro lo vemos en el tercer movimiento de la primera sinfonía “El Titán”. Mahler toma la canción que es reconocida en toda la tradición occidental como la típica canción infantil, el Frère Jacques, y convierte la canción infantil en una marcha de procesión acompañando la infancia muerta.
La edad infantil desaparece; la infancia permanece siempre.
Vivimos tiempos confusos y va a ser muy difícil que el ser humano elija o sepa elegir la libertad antes que la esclavitud; configurado como un esclavo asustado, el poder supo digitalizar, tecnificar ese miedo (tecnificar el miedo y la ignorancia, a eso le llaman progreso)
El mundo quedó atrás encarcelado en la ignorancia; el conocimiento se convirtió en ignorancia (la ignorancia “culta”) Cuando el sinsentido mueve las cosas (entonces) surge lo terrible, que no estaba instalado.
Estamos encarcelados en la mentira del significado (la arrogancia del concepto)
Cuando Iqbal dice soy un niño "perdido" está diciendo soy la infancia perdida.
El sueño no había hecho más que doblar el tiempo, torcerlo a su medida, para que se conociese una realidad todavía en espera.
"La destrucción y la autodestrucción que gobiernan hoy el mundo no son nuestro destino", escribe Alice Miller.
Un cordial saludo. Y gracias.