Hemos llegado a un punto en el que muchos padres desconfían de la competencia existencial de sus hijos y están dispuestos a drogarlos, insensibilizándolos a elementos esenciales de sus formas de ser.
Hay cosas sobre la paternidad que solo se descubren cuando se es padre.
No es casualidad que los cristianos llamemos a Dios Padre.
A veces viendo en la sala de espera del hospital a Padres dándolo todo por hijos con graves discapacidades, y parálisis, me ha parecido intuir el sentido de tener, cuidar y entregarse a esos hijos, algo completamente en contra de la sociedad del éxito, del placer, del consumo, del descarte.
Mi intuición es que esos padres están experimentando un amor (que a veces es no correspondido, o parece no correspondido por hijos gravemente TEA o sencillamente con discapacidad profunda) un amor que habla de que los hombres podemos ser grandes, un amor que les hace mejores, que nos da ejemplo a los que no lidiamos con tanto.
Esos discapacitados son un regalo para sus padres y para toda la humanidad.
Gracias por el artículo. Pienso que Parte del problema de los padres que medican a sus hijos de esa manera es la vergüenza que sienten. Y otra parte es que esperamos que la medicina bioquímica nos lo solucione todo de manera inmediata y a poder ser con una pastilla.
Y como dice un buen amigo, no se puede dar soluciones sencillas a problemas complejos.
Me ha parecido magnífico el artículo, además de que aborda algo esencial raramente tratado en los esquemas tolerables de la comunicación. La imagen de Saturno devorando a un hijo me parece muy ilustrativa: hasta dónde transigimos para mantenernos integrados?
Y me parece que todo lo que Ud dice aquí sobre los fármacos para el estado de ánimo y la atención también se puede aplicar a las vacunas, y muy especialmente a las "vacunas" contra la COVID-19.
Hay cosas sobre la paternidad que solo se descubren cuando se es padre.
No es casualidad que los cristianos llamemos a Dios Padre.
A veces viendo en la sala de espera del hospital a Padres dándolo todo por hijos con graves discapacidades, y parálisis, me ha parecido intuir el sentido de tener, cuidar y entregarse a esos hijos, algo completamente en contra de la sociedad del éxito, del placer, del consumo, del descarte.
Mi intuición es que esos padres están experimentando un amor (que a veces es no correspondido, o parece no correspondido por hijos gravemente TEA o sencillamente con discapacidad profunda) un amor que habla de que los hombres podemos ser grandes, un amor que les hace mejores, que nos da ejemplo a los que no lidiamos con tanto.
Esos discapacitados son un regalo para sus padres y para toda la humanidad.
Gracias por el artículo. Pienso que Parte del problema de los padres que medican a sus hijos de esa manera es la vergüenza que sienten. Y otra parte es que esperamos que la medicina bioquímica nos lo solucione todo de manera inmediata y a poder ser con una pastilla.
Y como dice un buen amigo, no se puede dar soluciones sencillas a problemas complejos.
Me ha parecido magnífico el artículo, además de que aborda algo esencial raramente tratado en los esquemas tolerables de la comunicación. La imagen de Saturno devorando a un hijo me parece muy ilustrativa: hasta dónde transigimos para mantenernos integrados?
Gracias por este ensayo. Es profundo.
Y me parece que todo lo que Ud dice aquí sobre los fármacos para el estado de ánimo y la atención también se puede aplicar a las vacunas, y muy especialmente a las "vacunas" contra la COVID-19.