El despiadado proceso de involución cognitiva al que están siendo sometidos nuestros niños y adolescentes no se debe solo a las leyes educativas, sino a las bases ideológicas de la democracia moderna
sin mencionar que en medio del despropósito descrito en este artículo, asistimos simultáneamente a la deconstrucción del pensamiento, gracias al neolenguaje destilado de la ideología 2030. Ni Orwell hubiera imaginado el alcance actual.
Soy profe de universidad jubilada (pero atareada) y no puedo estar más de acuerdo con este post (mejor, entrada), que refleja perfectamente la degradación paulatina pero constante de las herramientas del pensamiento en los alumnos, y menos mal que ya no he tenido que asistir al último empellón que nos lleva a la ruina intelectual. Admiro profundamente el certero uso del lenguaje del autor que evidentemente no se ha adquirido en una aula woke.
Lo mejor que puede hacer un parásito es volver a su huésped dependiente.
El problema es bidireccional: el sistema vuelve inoperativa la educación y la "educación" resultante vuelve inoperativo el sistema. Aunque efectivamente las oposiciones a maestro son exigentes, también es cierto que se circunscriben, casi en exclusiva, al ámbito legislativo. Sigues consiguiendo a los mejores, sí, pero, entre una universidad "pedagogizada", basada en la idea de que "quien no sabe, enseña", y unas pruebas de acceso centradas en la memorización de leyes, los mejores se saben el decreto curricular como el padre nuestro y les cuesta sumar. Ya no hablemos de formación literaria.
Si a eso le añadimos la pérdida de influencia y relevancia de la escuela en el ámbito de la socialización frente a las redes sociales, la aversión (y prohibición) hacia la autoridad y el orden que permiten las condiciones mínimas de enseñanza-aprendizaje, el blindaje legal de los peores vicios de nuestro siglo (adaptar la educación al alumno, ¡tal y como la vida se adaptará a él!) y que hay mucha gente ganando mucho dinero gracias a todo esto, pues estamos apañados.
La educación de hoy depende cada vez más del autodidactismo, y si uno se dedica a la enseñanza debe tener mucha paciencia y recordar el soneto de Quevedo: "no a enmendarle...".
Creo que sobreestimas en demasía la lectura. Al igual que en la música, hay lecturas y lecturas. Leer stricto sensu en modo alguno se traduce en tener más conocimientos o ser más abierto de mente o........ Conozco personas que leen novelas a cientos y no me parece que sean especialmente inteligentes o abiertos de mente.
Por lo demás, hay ejemplos de grandes lectores considerados asimismo intelectuales, como por ej. el ya fallecido Javier Marías o Fernando Savater o Javier Cercas o Elvira Lindo o Rosa Montero, etc.., que durante la "plandemia" les faltó tiempo para tragarse el relato oficial, especialmente las vacunas, tachando de negacionistas y antisolidarios a los que disentían del relato oficial. Tampoco han reconocido su error a posteriori, una vez sabido que las mentiras que nos dijeron se han demostrado ser efectivamente eso, mentiras.
Dejo a un lado que esas personas suelen ser bastante soberbias
sin mencionar que en medio del despropósito descrito en este artículo, asistimos simultáneamente a la deconstrucción del pensamiento, gracias al neolenguaje destilado de la ideología 2030. Ni Orwell hubiera imaginado el alcance actual.
Soy profe de universidad jubilada (pero atareada) y no puedo estar más de acuerdo con este post (mejor, entrada), que refleja perfectamente la degradación paulatina pero constante de las herramientas del pensamiento en los alumnos, y menos mal que ya no he tenido que asistir al último empellón que nos lleva a la ruina intelectual. Admiro profundamente el certero uso del lenguaje del autor que evidentemente no se ha adquirido en una aula woke.
Lo mejor que puede hacer un parásito es volver a su huésped dependiente.
El problema es bidireccional: el sistema vuelve inoperativa la educación y la "educación" resultante vuelve inoperativo el sistema. Aunque efectivamente las oposiciones a maestro son exigentes, también es cierto que se circunscriben, casi en exclusiva, al ámbito legislativo. Sigues consiguiendo a los mejores, sí, pero, entre una universidad "pedagogizada", basada en la idea de que "quien no sabe, enseña", y unas pruebas de acceso centradas en la memorización de leyes, los mejores se saben el decreto curricular como el padre nuestro y les cuesta sumar. Ya no hablemos de formación literaria.
Si a eso le añadimos la pérdida de influencia y relevancia de la escuela en el ámbito de la socialización frente a las redes sociales, la aversión (y prohibición) hacia la autoridad y el orden que permiten las condiciones mínimas de enseñanza-aprendizaje, el blindaje legal de los peores vicios de nuestro siglo (adaptar la educación al alumno, ¡tal y como la vida se adaptará a él!) y que hay mucha gente ganando mucho dinero gracias a todo esto, pues estamos apañados.
La educación de hoy depende cada vez más del autodidactismo, y si uno se dedica a la enseñanza debe tener mucha paciencia y recordar el soneto de Quevedo: "no a enmendarle...".
Esto ya no lo para ni dios.
Estimado David
Creo que sobreestimas en demasía la lectura. Al igual que en la música, hay lecturas y lecturas. Leer stricto sensu en modo alguno se traduce en tener más conocimientos o ser más abierto de mente o........ Conozco personas que leen novelas a cientos y no me parece que sean especialmente inteligentes o abiertos de mente.
Por lo demás, hay ejemplos de grandes lectores considerados asimismo intelectuales, como por ej. el ya fallecido Javier Marías o Fernando Savater o Javier Cercas o Elvira Lindo o Rosa Montero, etc.., que durante la "plandemia" les faltó tiempo para tragarse el relato oficial, especialmente las vacunas, tachando de negacionistas y antisolidarios a los que disentían del relato oficial. Tampoco han reconocido su error a posteriori, una vez sabido que las mentiras que nos dijeron se han demostrado ser efectivamente eso, mentiras.
Dejo a un lado que esas personas suelen ser bastante soberbias