Manifiesto

“Dignidad humana, libertad de conciencia, discernimiento en tiempos de confusión”

Nuestra sociedad, como la mayoría de sociedades del mundo, se halla en un momento crucial. 

Los paradigmas ideológicos que nos guiaban, incluida la distinción entre derecha e izquierda, han ido perdiendo su vigencia

El sentido común parece estar desapareciendo.

Los ciudadanos estamos siendo reconvertidos en simples sujetos de unos engranajes de poder que no respetan a las personas, ni a los territorios, ni a las formas de ser, estar y hacer que han dado sentido a las comunidades desde tiempo inmemorial.

Hay que recordarlo: cada persona es única e irrepetible. Es también soberana, pues tiene la potestad de decidir sobre su propia vida y forma parte del pueblo, en el que, como afirma el artículo 1 de la Constitución Española, “la soberanía nacional reside” y del que “emanan los poderes del Estado”. Contraviniendo este mandato, el Estado se transforma hoy en día en un leviatán tecnocrático que reduce a los ciudadanos a piezas de su enorme maquinaria, que no reconoce límite alguno y todo lo aplana y uniformiza.

Quieren reducirnos a números. Cada vez es más difícil seguir siendo persona.

La digitalización está siendo utilizada para imponer el pensamiento único y para censurar como “bulos” o “desinformación” numerosas opiniones, quebrantando el derecho, que la Constitución Española reconoce y protege, a “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones”. Para mayor escarnio, se ha demostrado que numerosas opiniones censuradas estaban más fundamentadas que las defendidas por los gobiernos, los grandes medios de comunicación y sus “expertos” afines. Lo vimos con el Covid-19 y lo vemos ahora, por ejemplo, con la guerra de Ucrania. Múltiples capas de ocultación impregnan lo que nos llega de medios oficiales.

Y mientras la mayoría de ciudadanos vamos perdiendo poder, las élites políticas y económicas aumentan el suyo, ocultando a menudo su rapacidad bajo el manto del bien común o de una “verdad”; científica única, profundamente contraria a la voluntad de debate abierto y antidogmático con el que nació la ciencia moderna.

Es hora de revitalizar una cultura de la dignidad humana que contribuya al florecimiento de cada persona. Una cultura del pluralismo y del diálogo, que respete toda opinión que surja desde la honestidad y desde el amor desinteresado a la verdadUna cultura que recupere el diálogo e incorpore una actitud de asombro ante el prodigio de la vida y de la existencia

En tiempos de confusión y corrupción, apostamos por el discernimiento, la dignidad humana y la libertad de conciencia.

Los miembros fundadores de Brownstone España: Tom Harrington, Jordi Pigem, Carlos Sánchez, David Souto y Bea Talegón

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Dignidad humana, libertad de conciencia, discernimiento en tiempos de confusión

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