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Avatar de Carlos

Espero que sí, que la próxima vez el cinismo de las instituciones lo tenga más difícil. Pero no nos hace falta esperar demasiado: podemos ya actuar sobre las pequeñas manipulaciones -no afectan a toda la humanidad directamente- que perpetran nuestros gobiernos, con su rueda de prebostes sin otro fin que el de convencernos de que solo ellos traen el Bien y la Verdad.

Avatar de Manolito

Estimada Beatriz, el ibuprofeno o el l paracetamol (usado en numerosas ocasiones como herramienta suicida, dosis altas por encima de las recomendadas, y que sin embargo puedes comprar en tu farmacia de confianza) han causado más muertes y problemas crónicos que los efectos adversos de las vacunas contra el Covid-19. Imagino que llegado el caso que tuvieras insuficiencia respiratoria grave por Covid, dios no lo quiera, eligirás homeopatía como firme creyente en magufadas. Deja de esparcir desinformación, no tienes ni idea de medicamentos, ensayos clínicos y la regulación de los mismos.

Avatar de Jorge Cerra

Las responsabilidades a exigir van mucho más allá de las derivadas de un accidente laboral.

Espero que se exijan responsabilidades penales a ciertas autoridades por complicidad o coautoría en genocidio, aparte otras conductas también criminales.

Avatar de JORGE ARROYO

Querida Bea.

El hecho de que un juzgado haya declarado que la vacuna contra la Covid-19 tuvo efectos adversos en una persona en particular, un profesor que fue coaccionado a vacunarse y que padeció trombosis, puede parecer a bote pronto un éxito o el comienzo de una nueva era, pero en realidad no lo es. Me explico

Lo determinante en todo procedimiento judicial es la prueba. En este, es evidente que el profesor aportó una prueba pericial que concluyó que la relación causa/efecto de su trombosis fue debido exclusivamente a la vacuna. Por lo tanto, el juez no tuvo más remedio que sentenciar en favor del profesor; lo contrario era imposible. Otra cosa es el valor que tuvo el profesor para acudir a los tribunales y el perito que también lo tuvo para certificar que la causa de su trombosis fue debido a la vacuna. Por lo demás, conviene recordar que la propia industria farmacéutica, así como los entes públicos correspondientes, ya asumen que las vacunas pueden tener RAV, eso sí, matizan que son raras, lo que sabemos que no es cierto, esto es, que no son raras sino muy comunes.

Conclusión: no hay que echar las campanas al vuelo