Nuestra esfera pública se ha transformado en una cutre cultura del espectáculo que es indispensable para que la corrompida España de la Constitución de 1978 mantenga engañada a la ciudadanía.
La corrupción primera es la moral. De ella luego surgen las demás. Los setentayochistas o como yo les llamo. "Regimentarios" saben lo que hay, conocen el sistema, saben que es corrupto desde su nacimiento y aún así lo legitiman cada vez que pueden o sacan rédito de él Eso señoras y señores es corrupción moral.
Sinceramente creo que incluso de un texto poco apropiado se puede sacar algo bueno. La novela es extensa, y algunas imagenes visuales resultan hermosas. Luego caes en la cuenta de que esta hablando de lo está hablando, y te distancias. Alguien que lea una novela como esta, puede ir paulatinamente aproximandose a otros libros, e ir adquiriendo madurez intelectual. La literarura se pliega a las esferas de poder para adquirir notoriedad, es cierto. Quizas estemos asistiendo a un mundo donde la palabra es silenciada, cuando esta se emplea para destapar una verdad incómoda. Ha ocurrido siempre, la cultura y sus mentiras como arma política. Pero al leer las ideas que esta ideología expresa, uno está también formándose pudiendo convertirse en un disruptor de aquello que no debería haber sido.
Buenísimo el artículo! No me parece tan mala Almudena Grandes -sí tendenciosa, por supuesto-, al menos comparada con Pérez-Reverte y Uclés. No entiendo este empeño progresista en meter debajo de la alfombra la miseria que no ha dejado de generar problemas no desde el 36, sino desde que apareció algo que pudiese llamarse, con o sin razón, cuestionamiento del poder. A Uclés lo veo como un simple bienquedas que le habla a un público, para que este crea que su razón se convierte en un designio moral de la historia, cuando no pasa de un pretexto para que cuatro imbéciles vivan bien de dar un titular cada quince días. Después nos sorprendemos.
Artículo farragoso para el fango de nuestras letras hispanas. Pues es solo eso, lodazal de puercos. Unos suben, otros bajan y todo se mantiene imperturbable, como la política.
Tus comentarios sobre la corrupción del panorama intelectual y literario son una ensalada muy sabrosa donde los ingredientes están sabiamente ligados por el aliño de una prosa que ya quisieran muchos condecorados. Requiere leer y saborear y releer el digno entrante para lo que parece que es el plato fuerte: el de Uclés, que de tan fuerte se tiene que quedar para la nevera y el microondas de mañana. Eso sí, ya noto que a ese plato le falta un ingrediente: David Uclés (aptamente calificado de "adolescente" literario) NO escribe como David Souto, sino que echa mano de un Google translator al que se le cuelan frases del inglés, y una incipiente inteligencia artificial que deja transparentar su ayudita...
La corrupción primera es la moral. De ella luego surgen las demás. Los setentayochistas o como yo les llamo. "Regimentarios" saben lo que hay, conocen el sistema, saben que es corrupto desde su nacimiento y aún así lo legitiman cada vez que pueden o sacan rédito de él Eso señoras y señores es corrupción moral.
Sinceramente creo que incluso de un texto poco apropiado se puede sacar algo bueno. La novela es extensa, y algunas imagenes visuales resultan hermosas. Luego caes en la cuenta de que esta hablando de lo está hablando, y te distancias. Alguien que lea una novela como esta, puede ir paulatinamente aproximandose a otros libros, e ir adquiriendo madurez intelectual. La literarura se pliega a las esferas de poder para adquirir notoriedad, es cierto. Quizas estemos asistiendo a un mundo donde la palabra es silenciada, cuando esta se emplea para destapar una verdad incómoda. Ha ocurrido siempre, la cultura y sus mentiras como arma política. Pero al leer las ideas que esta ideología expresa, uno está también formándose pudiendo convertirse en un disruptor de aquello que no debería haber sido.
Buenísimo el artículo! No me parece tan mala Almudena Grandes -sí tendenciosa, por supuesto-, al menos comparada con Pérez-Reverte y Uclés. No entiendo este empeño progresista en meter debajo de la alfombra la miseria que no ha dejado de generar problemas no desde el 36, sino desde que apareció algo que pudiese llamarse, con o sin razón, cuestionamiento del poder. A Uclés lo veo como un simple bienquedas que le habla a un público, para que este crea que su razón se convierte en un designio moral de la historia, cuando no pasa de un pretexto para que cuatro imbéciles vivan bien de dar un titular cada quince días. Después nos sorprendemos.
Artículo farragoso para el fango de nuestras letras hispanas. Pues es solo eso, lodazal de puercos. Unos suben, otros bajan y todo se mantiene imperturbable, como la política.
Tus comentarios sobre la corrupción del panorama intelectual y literario son una ensalada muy sabrosa donde los ingredientes están sabiamente ligados por el aliño de una prosa que ya quisieran muchos condecorados. Requiere leer y saborear y releer el digno entrante para lo que parece que es el plato fuerte: el de Uclés, que de tan fuerte se tiene que quedar para la nevera y el microondas de mañana. Eso sí, ya noto que a ese plato le falta un ingrediente: David Uclés (aptamente calificado de "adolescente" literario) NO escribe como David Souto, sino que echa mano de un Google translator al que se le cuelan frases del inglés, y una incipiente inteligencia artificial que deja transparentar su ayudita...
Menudo testimonio…