Es realmente asombroso que los defensores del señor Sánchez acudan al manido “Discurso del Miedo” para defender al actual inquilino de la Moncloa. Lo de que viene la “Deresha o la ultraderesha” ya simplemente es ridículo, cuando el mayor deterioro en el Estado de Bienestar, con una sanidad colapsada, una educación deteriorada al máximo, unas carreteras llenas de baches y unos trenes tercermundistas, y en el bolsillo de los ciudadanos, con una pérdida de poder adquisitivo brutal, se ha producido bajo el gobierno de este señor. Pero es que además, y al menos a mí me lo da, lo que más miedo debería dar es que Sánchez siguiese en el poder. Y por varias razones. En primer lugar porque es un gobernante iliberal y con tendencias hacia la autocracia, que ha hecho de su partido un erial, y que no respeta ni la separación de poderes ni tiene el mínimo sentido institucional. Sus ataques al parlamento, sus trampas para eludir al Congreso de los Diputados o a los Jueces, van más allá de que sea un trilero; revelan una personalidad autoritaria que puede lisa y llanamente acabar con la democracia y hacer de este país algo similar a una república bananera. Y en segundo lugar, y esto es mucho más grave, porque ha emponzoñado la convivencia entre los ciudadanos. Ha llevado a nivel de calle lo que en política es simplemente normal, es decir lo contrario de lo que hizo en su día Suárez. Ha hecho señalamientos a todo aquel que se le oponía o que disentía, y ha enfrentado a unos con otros, a las mujeres con los hombres, a las feministas con las trans, a los jóvenes con los mayores, y ahora a los inquilinos con los propietarios. Vive de la crispación y del enfrentamiento. Y es por ello por lo que causa pavor lo que puede suceder si el señor Sánchez sigue en la Moncloa.
Respecto a la superioridad moral con la que son tan dados a exhibirse todos aquellos que defienden al presidente decirles: ¡Señores, mantener y defender a este tipo no es signo de superioridad moral, es más bien lo contrario, por decirlo suavemente! ¿Cómo pueden defender a un señor que estaba rodeado de corruptos? ¿No se enteraba? ¿De verdad? ¿Cómo pueden defender el encubrimiento o las amenazas mafiosas a los jueces? Y si se dicen de izquierdas, ¿cómo pueden defender a un tipo que durante su mandato ha hecho posible que los sueldos se estanquen mientras que los beneficios del IBEX se disparen como nunca? Vosotros, los defensores de Sánchez, los que os llenáis la boca con la palabra izquierdas, ¿defendéis el desmoronamiento del poder adquisitivo de los salarios, que se mantenga la ley mordaza o el despido barato? Y ello, por no redundar en el deterioro tremendo de los servicios públicos o del famoso salario indirecto de la socialdemocracia keynesiana, todo ello degradado mientras que se disparaban las subvenciones y limosnas en la mejor tradición del populismo latinoamericano.
Y respecto a la realidad, las tristes cifras corroboran todo lo anterior. Desmoronamiento en PISA, aumento del despido de los mayores de 55 años, precio disparado de los alquileres y de la vivienda, más que nada porque no se ha construido nada, listas de espera infinitas, trenes que nunca llegan a la hora, que se incendian, etc, etc. Y es que podríamos seguir ad nausem.
Entonces, señores, y en resumen. Voten ustedes lo que quieran. La psicología social dice cosas muy claras al respecto. Pero por favor, absténganse de sus diatribas y exhibiciones, porque es un insulto a la inteligencia y a la decencia.
Sobre el autor
Miguel Ángel Cerdán Pérez. Licenciado en Geografía e Historia y Graduado en Ciencia Política y de la Administración por la UNED. Catedrático de Secundaria en la especialidad de Geografía e Historia en el IES Violant de Casalduch en Benicàssim. Ejerce como articulista en diversos medios como El Mundo Castellón al día, El Viejo Topo, El Diario.es Comunidad Valenciana o Diario 16.





Otro capitán Renault que ha descubierto que aquí se juega… Tarde piaches, campeón.