¿Por qué somos capaces de describir y analizar lo viejo que se desvanece y, en cambio, no conseguimos imaginar lo nuevo? Quizá porque más o menos inconscientemente creemos que lo nuevo es algo que llega —no se sabe de dónde— cuando concluye lo viejo. La incapacidad de pensar lo nuevo se revela en el uso incauto del prefijo post: lo nuevo es lo post-moderno, lo post-humano —en cualquier caso, algo que viene después. Precisamente lo contrario es cierto: la única manera de pensar lo nuevo es leerlo y descifrar sus rasgos ocultos a partir de las formas de lo viejo que pasa y se disuelve. Esto es lo que afirma claramente Hölderlin en el extraordinario fragmento sobre “La patria en decadencia”,1 en el que la percepción de lo nuevo es inseparable del recuerdo de lo viejo que se desvanece y cuya figura, de algún modo, hay que aceptar amorosamente. Lo que ha tenido su día y parece disolverse pierde su actualidad, se vacía de su significado y en cierto modo vuelve a ser posible. Benjamin sugiere algo parecido cuando escribe que, en el instante del recuerdo, el pasado que parecía completo se nos presenta incompleto y nos otorga así lo más preciado: la posibilidad. Solo lo posible es verdaderamente nuevo: si ya fuese actual y efectivo, estaría ya caduco y gastado. Y lo posible no viene del futuro, radica en el pasado, en lo que no ha sido, en lo que tal vez nunca sea, pero que podría haber sido y que, por tanto, nos concierne. Sólo percibimos lo nuevo si somos capaces de captar la posibilidad que el pasado (que es lo único que tenemos) nos ofrece por un instante antes de desaparecer para siempre. Es así como debemos referirnos a la cultura occidental que hoy por doquier se deshace y disuelve a nuestro alrededor.
• Publicado originalmente como Il vecchio e il nuovo, en www.quodlibet.it/, el 7 de abril de 2025. Traducción de Jordi Pigem, con permiso de Giorgio Agamben.
Sobre el autor
Giorgio Agamben (Roma, 1942) es el único gran filósofo contemporáneo que ha sabido denunciar los elementos totalitarios de muchos fenómenos contemporáneos, incluida la gestión del covid. Entre sus obras recientes traducidas al español destacan ¿En qué punto estamos? La epidemia como política (2021) y Cuando la casa se quema (2022).
Friedrich Hölderlin, fragmento conocido como “Das untergehende Vaterland” o “Das Werden im Vergehen”: “La patria, la naturaleza y la humanidad que se apagan […] se hallan en una interrelación especial […]. Este ocaso o transito de la patria […] se siente en los miembros del mundo que hay, de tal modo que en el mismo momento y grado en que lo que hay se disuelve, se siente también lo nuevo que adviene, lo joven, lo posible. […]” (“Das untergehende Vaterland, Natur und Menschen […] in einer besondern Wechselwirkung stehen […]. Dieser Untergang oder Übergang des Vaterlandes […] fühlt sich in den Gliedern der bestehenden Welt so, daß in eben dem Momente und Grade, worin sich das Bestehende auflöst, auch das Neueintretende, Jugendliche, Mögliche sich fühlt. […]”)




