La historia de la humanidad está jalonada de mentiras oficiales
La cita es mía, esto es, no se la he copiado a nadie, sin perjuicio de que pueda ser una obviedad, lo que me recuerda un conocido aforismo: Lo difícil no es descubrir lo oculto sino reconocer lo obvio. Por lo que respecta a las vacunas, a dicha cita se le puede añadir lo siguiente: y las vacunas no son una excepción. La cita, que es una realidad, tendría que ser suficiente per se para, como mínimo, poner en cuarentena el relato oficial sobre las vacunas. Si a ello añadimos que la fuente original de dicho relato es la (corrupta) industria farmacéutica, no hay mucho más que añadir.
Puede afirmarse que las vacunas son probablemente el asunto más controvertido de la medicina.
A pesar de que debería realizarse un debate honesto entre profesionales que defienden la bondad de las vacunas y aquellos que disienten, lo cierto es que ese debate no se ha hecho y todo parece indicar que, desgraciadamente, no se hará. A mi entender hay varios datos que explican por qué.
En las vacunas hay varios elementos determinantes de los que no se habla y que expongo a continuación.
Uno, a mi entender el más importante, el miedo. Este se considera una emoción, esto es, una reacción natural de nuestro cuerpo, ergo algo biológico. La industria farmacéutica no solo lo sabe sino que lo incentiva y se apoya en él: si no te vacunas te mueres. Más grave aún, si no vacunas a tu bebé cogerá una infección terrible que probablemente lo mate. Sin el miedo, el acercamiento a las vacunas sería completamente diferente.
Dos, el dinero. Suele pasar inadvertido un hecho incontrovertido: la industria farmacéutica tiene como (única) finalidad el lucro, algo legítimo per se. Las vacunas son una fuente de ingresos importante y recurrente. Asimismo, se olvida que la industria farmacéutica no solo no se ocupa de la salud, no es su cometido, sino de la enfermedad que es la otra cara de la moneda.
Tres, la prevención. No existe ningún fármaco que evite coger una enfermedad. Los fármacos se administran cuando se está enfermo y son básicamente sintomáticos, esto es, eliminan el síntoma, pero nunca la causa, entre otras razones, porque la medicina alopática desconoce la inmensa mayoría de ellas y de las que conoce, tabaquismo, alcoholismo, mala alimentación y alguna otra, ningún fármaco las previene. Las vacunas serían (en teoría) el único fármaco que “evitaría” coger algunas enfermedades infecciosas. Si se desmontara tal afirmación, la medicina alopática se derrumbaría como un castillo de naipes, y eso no se va a permitir.
Es asimismo llamativo otro hecho. Aquellos que defienden la bondad de las vacunas, más bien su imposición, no solo se niegan a entablar un debate con sus detractores, sino que se limitan básicamente a dos cosas: realizar enunciados dogmático/afirmativos y argumentar ad hominen. Tampoco se presentan voluntarios a los ensayos clínicos de las vacunas. Sorprendente.
Las vacunas están íntimamente relacionadas con la teoría microbiana (Pasteur) que, aunque no se ha demostrado científicamente, es la que se ha impuesto oficialmente. Dicha teoría afirma en síntesis que los virus son la causa de las enfermedades infecciosas. Por el contrario, la teoría celular (Béchamp), que sí está demostrada científicamente, afirma que los virus son la consecuencia y que lo determinante es el “terreno”, esto es, las condiciones de la persona.
Conviene recordar que las vacunas solo tienen una finalidad: crear una respuesta del sistema inmune para que este produzca anticuerpos. Ni más ni menos. Si lo consiguen o no y sobre todo a qué precio es otra historia. En cualquier caso, el mero hecho de que las vacunas produzcan anticuerpos no necesariamente se traduce matemáticamente en inmunizarse, esto es, no coger la enfermedad. Es sabido que (muchas) personas vacunadas cogen la enfermedad, pero se oculta.
Asimismo, las vacunas producen reacciones adversas (RAV) graves, frecuentes, a corto y largo plazo e incluso son causa de muertes que se ocultan por la industria farmacéutica, los medios de comunicación y los entes oficiales.
Entre los diversos datos que se ocultan o se dan por sentados hay varios especialmente relevantes.
Riesgo relativo y riesgo absoluto
Estos conceptos están asentados desde hace tiempo en la ciencia. El primero no puede entenderse sin el segundo, que además es el determinante. Cuando se nos dice que la efectividad de una vacuna es del 80/90% se nos está ocultando que lo es en la reducción del riesgo relativo, la reducción del riesgo absoluto ronda el 1%. Este dato sería determinante per separa no vacunar.
Por otro lado, en lenguaje tecnomédico se dice que un fármaco -las vacunas lo son- es eficaz si, comparado con un placebo en un ensayo clínico, da lugar a una respuesta más favorable. Las legislaciones sobre medicamentos dan por descontada esta definición. Definición que crea un concepto de eficacia diferente del homónimo de uso común: Capacidad o virtud de producir el efecto deseado. Si nos dicen que un fármaco es eficaz, entendemos que lo debe ser en la mayoría de las personas que lo toman. En realidad, esto raramente es cierto. Esto último conecta directamente con el sistema inmune: es sabido que las personas reaccionan de manera diferente a un mismo fármaco. A pesar de las investigaciones sobre el sistema inmune este sigue siendo un desconocido.
Adyuvantes
Todas las vacunas llevan adyuvantes que son tóxicos por definición y de los que no se habla. Sin ellos, las vacunas no tendrían efecto alguno porque son los que producen la reacción del sistema inmune. Estos son algunos incluidos en el calendario vacunal:
Sulfato de amonio, sulfato de Bario, Acetamida Floculante y/o fertilizante.
Beta-propiolactona Mutagénico e inactivador de virus.
Levaduras genéticamente modificadas, de ADN bacteriano o AND viral de animales, residuos de AND celular. Células diploides de crecimiento tumoral. Células fabricantes de ADN.
Látex Derivado del caucho. Presente en el envoltorio de la vacuna.
Glutamato de sodio. Estabilizador para alargar la vida útil de la vacuna. Actúa sobre las neuronas. Neurotoxina.
Sales de aluminio. Actúa como adyuvante, estimulador de la respuesta inmunitaria. Afecta de manera autoinmune a los pulmones, huesos, músculos y sistema nervioso central.
Formaldehído o formol. Producto químico que se utiliza como conservante. Causa efectos secundarios de tipo dermatológico, neurológico, respiratorio (asma) y tumoral.
Microorganismos (virus o bacterias vivas o muertas, anatoxinas, proteína N, H, P). Microorganismos, cápsulas o anatoxinas presentes en cada una de las vacunas.
Polisorbato 20 y 80 Agente emulsionante. Relacionado con reacciones alérgicas, con esterilidad y anticoncepción.
Tributilfosfato y Fosfatos o Ácido fosfórico Detergente. Neurotóxico. ALC3015 Grasa o lípido. Componente de las vacunas COVID-19. Alergénico.
Glutaraldehidos Desinfectante. Alérgeno de contacto. Gelatina Estabilizante. Proteína rica en colágeno.
Antibióticos (neomicina, gentamicina, polimixina B, estreptomicina y kanamicina). Conservantes y desinfectantes. Causantes de efectos adversos de tipo alérgico, neurológico, digestivo y respiratório
Thiomersal o Timerosal (60% aspirina o AA.SS y 40% etilmercurio). Derivado del mercúrio. Conservante y desinfectante. Altamente tóxico para el sistema nervioso central y alergizante.
Fenol/fenoxietanol. Disolvente que su utiliza como desinfectante bactericida y conservante. Puede afectar al sistema nervioso central y periférico provocando alteraciones funcionales.
Borato de sodio o bórax. Conservante. Mutagénico. Células humanas y animales provenientes de fetos, de albúmina humana, de sangre de cerdo, de caballo, de cordero, de la proteína del huevo.
Tejido fetal clonado. Tejidos Recombinantes fabricantes de ADN. Alergizante.
Glifosato Herbicida. Mutagénico. Nanopartículas (bario, bismuto, carbono, cloro, hierro, níquel, oxígeno, plomo, azufre, silicio, titanio, tungsteno, zinc, zirconio, etc.) Componentes del agua que acompañan a las vacunas.
Escualeno, Colesterol y Tocoferol Lípidos que se utilizan como adyuvantes o estimuladores de la respuesta inmunitaria. Sus efectos adversos son de tipo autoinmune, neurológico, alérgico, reumático y autoinmune. Se encuentra en los prospectos con las siglas ASO3.
Inmunidad de rebaño
Hay una distorsión oficial sobre qué se entiende por inmunidad de rebaño que conviene aclarar
Podemos definir la inmunidad de grupo, también llamada inmunidad colectiva o de rebaño (herd inmunity en inglés) como la protección indirecta contra enfermedades infecciosas que ocurre cuando un gran porcentaje de una población se ha vuelto inmune a una infección.
De entrada, hay una inmunidad intensa natural colectiva, de grupo o rebaño en el 100% de las personas propia de la especie, salvo que se den condiciones de vida inmunodeficientes, inmunodeficiencias que son causadas, entre otras causas, por el consumo de medicamentos
Cuando se pasa una infección, los anticuerpos suben en cantidad durante 2-3 meses y luego se produce un “silencio inmunitario” (anticuerpos negativos). Cuando de nuevo se sufre la infección la inmunidad se intensifica.
En la inmunidad “artificial” o vacunal, tras la vacunación se presentan anticuerpos durante cero meses, tres meses, seis meses o máximo tres años. Aunque se afirme lo contrario, la memoria vacunal es muy corta, de ahí las recomendaciones de recibir varias dosis en el tiempo. Asimismo, las vacunas producen infecciones.
Oficialmente se dice que la inmunidad de rebaño vacunal -conviene recordar que el concepto ‘inmunidad de grupo’ es teórico, es decir, no se ha demostrado en ensayos clínicos, sino que se estima estadísticamente, y ya se sabe que las estadísticas no solo son interpretables sino manipulables- se da a partir de un número de vacunados. Dicho porcentaje varía según la infección de que se trate. Según el relato oficial, ello se traduce en que los no vacunados quedarían asimismo protegidos. Esto último no deja de ser una mera especulación, ya que es imposible saber si las personas no vacunadas no han cogido la enfermedad por dicha inmunidad de rebaño o simplemente porque su sistema inmune es muy fuerte. A continuación expondré varios datos que refutan la inmunidad de grupo de las vacunas
Existen múltiples brotes de enfermedades prevenibles en poblaciones con altas tasas de vacunación y en individuos vacunados.
La vacuna de polio inactivada (la que se usa actualmente), no previene la transmisibilidad del poliovirus, por lo que no se puede asociar a ningún tipo de inmunidad indirecta.
Las vacunas de toxoide (difteria y tétanos) no pueden asociarse a inmunidad grupal; en el caso del tétanos, además, la enfermedad no es contagiosa en lo absoluto.
La tosferina está reemergiendo en poblaciones con altas coberturas vacunales y se considera la enfermedad menos prevenible por vacunación.
La hepatitis B no se transmite entre comunidades a menos que haya contacto sanguíneo o sexual.
La vacunación de la hepatitis B no ha disminuido la mortalidad, al contrario, se asocia temporalmente a un aumento.
Tenemos evidencias que sugieren que la baja proporción de portadores sanos del meningococo tipo C no se asocia necesariamente a una menor incidencia de enfermedad.
La enfermedad meningocócica invasiva por meningococo tipo C (el que se vacuna desde 1997 en España), ya llevaba varios años disminuyendo con una tendencia destacada antes de la vacuna.
La introducción de la vacuna de polisacáridos del meningococo tipo C, en 1997, se acompañó de una disminución en la tendencia de descenso de la enfermedad, que tras unos años de inestabilidad, continuó descendiendo pero con una tendencia mucho más suave.
La vacunación para la enfermedad provocada por la Haemophilus Influenzae tipo B (Hib) se asocia a un aumento de enfermedad invasiva por otros tipos, especialmente en adultos.
Existe un posible resurgimiento de la enfermedad por Hib en poblaciones con altas tasas de vacunación.
La vacuna de Hib no elimina ni reduce el transporte orofaríngeo de Hib en algunas poblaciones.
Sobre las vacunas de varicela, neumococo y rotavirus no tenemos suficientes datos para valorar el posible impacto indirecto en la población al llevar muy pocos años aplicándose en la primera infancia.
Tenemos evidencias de que la vacuna antineumocócica 13 valente no sólo no se asocia a una disminución de la enfermedad, sino que podría promoverla y aumentar la mortalidad en población adulta y anciana.
El efecto de la vacuna del papiloma en la población general no se puede evaluar debido a que no se ha podido demostrar que evite ningún cáncer asociado a VPH.
Ensayos clínicos
Las vacunas, a diferencia de los medicamentos, se administran a bebés y personas sanas. Los ensayos clínicos de nuevas vacunas deben diseñarse y realizarse de forma impecable, proporcionando así datos fiables y de alta calidad sobre su eficacia y sobre todo de su seguridad. Cualquier otra cosa es social y moralmente inaceptable.
Oficialmente se nos dice que las vacunas son seguras y eficaces. Sin embargo, los ensayos de vacunas se diseñan y realizan de tal forma que se oculta el alcance de sus reacciones adversas (RAV) No existe una sola vacuna en el programa de vacunación infantil cuya verdadera tasa de RAV se conozca. La afirmación oficial de que las vacunas tienen RAV en “uno de cada millón de vacunados “ contradice los numerosos ensayos clínicos en los que se notificaron RAV graves en 1 de cada 40, 30 o incluso tan solo 20 bebés.
La metodología actual de los ensayos clínicos de las vacunas invalidan las afirmaciones de que las vacunas son seguras. Las garantías de seguridad de las vacunas defendidas por los funcionarios se basan principalmente en ensayos clínicos deliberadamente defectuosos patrocinados por la (corrupta) industria farmacéutica. Asimismo, algunos ensayos clínicos de vacunas infantiles aprobadas por las autoridades sanitarias, violaban el código ético médico (La Declaración de Helsinki) y los principios morales fundamentales. En esos ensayos, los bebés del grupo control recibieron compuestos completamente inútiles (vacuna sin antígeno) cuya seguridad se desconocía y que tenían el potencial de causar daños graves e irreversibles en la salud, incluso la muerte
Epidemiología
La investigación epidemiológica es muy adecuada para evaluar la incidencia de fenómenos y descubrir correlaciones a nivel de población, pero sus hallazgos no son aplicables a los individuos. La epidemiología es un campo de la medicina que investiga las enfermedades a nivel de población mediante el uso de herramientas estadísticas. La investigación epidemiológica busca correlaciones estadísticas entre distintos fenómenos en un intento de dilucidar una relación entre ellos. Aunque un estudio de ese tipo puede demostrar una correlación estadística, no puede proporcionar información sobre un mecanismo fisiológico por el que A causa B (relación causa). Para demostrar científicamente una asociación causal, deben realizarse estudios fisiológicos (médicos, mecanicistas)
En medicina, un vínculo causal entre dos fenómenos es a menudo ambiguo y difícil de identificar. Una determinada enfermedad puede estar causada por varios cofactores que actúan en sinergia, cada uno de los cuales es necesario para su desarrollo, pero ninguno es la causa por sí solo. Es decir, un factor de riesgo presente en una persona concreta, como por ejemplo, el tabaquismo intenso y prolongado, podría no ser necesariamente la causa de la enfermedad, el cáncer de pulmón, en ese individuo. La dificultad para identificar los factores de riesgo relevantes, incluidas sus funciones, importancia relativa e interrelaciones, hace que la medicina moderna tenga dificultades para explicar el origen de muchas enfermedades. Por tanto, es bastante habitual que los organismos médicos hagan recomendaciones sin tener una comprensión profunda del mecanismo subyacente a una enfermedad concreta. Una recomendación de este tipo es el consejo que se da a los padres de acostar a los bebés boca arriba para prevenir la “muerte súbita”, el cual se basa totalmente en datos epidemiológicos.
Los estudios epidemiológicos pueden ser de varios tipos. En un estudio de intervención (ensayo) los investigadores piden a los sujetos que realicen acciones específicas (por ejemplo, tomar un fármaco) mientras que en un estudio observacional, los investigadores sólo recopilan información sobre los sujetos. Un estudio prospectivo realiza el seguimiento de un grupo de personas durante un periodo de tiempo determinado y recopila datos relevantes sobre ellas. Un estudio retrospectivo analiza los datos existentes. Los estudios de intervención son más caros de realizar que los observacionales, pero sus resultados suelen ser de mayor calidad. Los estudios prospectivos son más caros y llevan más tiempo que los retrospectivos, pero sufren menos sesgos de selección e información, loque hace que sus resultados sean más fiables.
Los estudios epidemiológicos no pueden predecir si un individuo concreto contraerá una determinada enfermedad, ni pueden demostrar que un factor concreto fue, o no, la causa de la enfermedad de ese individuo. Como solo se ocupan de correlaciones estadística, no pueden refutar los resultados de los estudios fisiológicos. Los campos de la investigación epidemiológica y fisiológica se complementan mutuamente. Cada uno tiene sus propias ventajas, desventajas y usos.
A pesar de que en la investigación epidemiológica se utilizan técnicas formales y herramientas estadísticas, no hay reglas fijas que seguir a la hora de diseñar los estudios. Los investigadores deben seleccionar cuidadosamente el método de investigación, recopilar los datos completos y fiables, neutralizar cualquier sesgo y aplicar métodos analíticos correctos. Realizar una investigación significativa y de alta calidad no es tarea sencilla; algunos lo consideran incluso un arte.
Conclusión
A pesar de lo expuesto y de otros hechos determinantes que no solo disienten sino que refutan el relato oficial, lo único realmente importante son dos cosas: el consentimiento informado y sobre todo, la libertad de vacunación. Ambos, en realidad dos derechos fundamentales de todo ser humano, suelen olvidarse u ocultarse.
PD. El contenido del artículo no son opiniones del autor, sino hechos constatados que someto a mejor consideración
Sobre el autor
Jorge Arroyo. Abogado, mediador y asesor legal de la Liga por la Libertad de Vacunación (LLV)


Test de cateto 2026= pensar que OMS es ciencia
Terapia génica con mRNA:
5 problemas y 5 mentiras probadas.
Cinco problemas:
1. Contaminación externa ADN.
2. SV40.
3. ARNm modificado, no natural.
4. Proteína espiga.
5. Nanopartículas lipídicas.
Cinco mentiras comprobadas:
1. Sabían que modificaban el mRNA y que crean una fabrica de en todas nuestras células de proteína spike idéntica a la del virus artificial sin mesura o posiblidad de dosis controlada.
2. Sabían que los nanolípidos derivados del petroleo transportan el mRNA a través de cualquier membrana celular y no permanecen en el área deltoides.
3. Sabían que los nanolípidos son tóxicos, desde hace 20 años y presentan altos niveles de toxicidad, y solo se han probado en animales .
4. El SV40 aumenta los niveles de Igg4 lo que hace que se pare tu sistema natural para detectar y parar cáncer.
5. La proteína spike del virus es modificada artificialmente en usa con furine cleveage años antes 2015 y seguir desarrollo en Wuhan china y es tóxica.Ninguna enzima de nuestro cuerpo puede neutralizarla al ser artificial.