Presentarse como buena persona se ha convertido hoy en día en un vicio virtuoso que nos aboca a la guerra, a la soledad, a la destrucción de todo lazo familiar
Me ha parecido estupendo el artículo. Me recuerda al García Calvo que, en Hablando de lo que habla, decía que "si usted cree que es una mierda pinchada en un palo, dígalo". Me siento incomodísimo con la cantidad de pensamientos e intenciones que se da por supuesto que debemos tener, respecto de tantas cosas que ya veo imposible, a mi edad, adaptarme, aparte de que no tengo el menor interés. Muchas gracias por mostrarnos que tenemos compañía en el camino de la herejía!
Disculpe mi ignorancia. ¿Podría aclarar para lectores primerizos si en la parte donde dice: “Permítanme, por eso, ofrecerles un resquicio de esperanza y mostrarles que hay gente que ya está dando un giro radical a sus vidas y cambiando en la buena dirección,” se refiere de manera sarcástica a que no existe tal resquicio? Gracias.
Dios me libre a mí de decir que no hay esperanza. Eso sí, concuerdo con usted en qué la esperanza de esa monjita es falsa y puñetera, como la de los otanistas belicosos que nos gobiernan.
Estimado David Souto Alcalde— gracias por este ensayo.
Me encuentro en los Estados Unidos y reconozco a este tipo de persona que describes aquí. En mi profesión estoy rodeado de ellos. De hecho, creen que son muy, muy, muy buenos, y que cualquiera que no piense así es muy, muy, muy malo. En cuanto a Trump, son incapaces de hablar de Trump excepto para insistir ferozmente, a diario, cada hora, en que Trump es muy, muy, muy malo.
En estas conversaciones siempre me siento que estaba hablando con una persona normal, tal vez sobre la lluvia o su perro o sus vacaciones, o algo relacionado con el trabajo, y luego, de alguna manera, de repente, se convirtió en un zombi.
Yo no menciono a Trump, ellos lo hacen, y asumen que estoy de acuerdo con ellos. Aprendí hace mucho tiempo que no tiene sentido intentar ninguna discusión. Es un credo religioso para ellos, que Trump es muy, muy, muy malo. No me dedico a discutir teología más de lo que caminaría descalzo por un campo de abrojos.
En mi experiencia personal, lo que todos tienen en común es la completa indiferencia ante el sufrimiento de las personas que se negaron a las "vacunas" contra el covid, la incredulidad ante las historias de millones de personas que mueren o resultan heridas por aquellas "vacunas", y ahora una completa indiferencia ante enviar a otras personas a morir en Ucrania.
Además, así como no les importó en absoluto quitarle el trabajo a la gente si no querían las inyecciones, ahora no les importa tomar y gastar el dinero de otras personas en Ucrania. Tampoco les importa tirar montañas de dinero duramente ganado por el inodoro.
Dicen que Trump es "literalmente Hitler", y que tenemos que salvar "nuestra democracia" a través de censurar la "misinformación" y el "discurso de odio" (hate speech)— términos que son tan resbalosos que significan lo que ellos deciden que signifiquen.
Sé que algunos de ellos son personas encantadoras, sin embargo, hay algo que va mal con ellos, en sus mentes y en sus corazones. No puedo decir que entiendo qué es ese algo. Pero si tuviera un olor, olería a vómito de chimpancé en una habitación sin puertas ni ventanas.
Muchas gracias por tus palabras y testimonio. En España la situación es similar y aún peor en lo que se refiere a la guerra en Ucrania y a la supuesta "necesidad" de armarse contra Rusia. Está siendo casi peor que durante el COVID. Es prácticamente imposible sostener una discusión racional al respecto. Nuestros políticos quieren sangre y no me queda claro que nuestros conciudadanos sepan que el gran peligro viene de ellos, de esos que dicen protegernos.
Gran artículo, incluso el derrape de Dña. Federica Jimena y su true-manismo irredento. Es desalentador como el hombre moderno puede llegar a vender su alma a cualquier Fausto o diablo o diablillo de tres-al-cuarto, con tal de colocarse en el supuesto lado correcto de la historia, allá donde se alojan “sus hermanos”: las buenas personas. Y todo ello, sin hacerle ascos a mentiras por gordas que sean, o apuntarse a exterminio por genocida que sea siempre que venga dictado desde el otanismo de las élites corporativas a las que sirven cual siervos dementes.
Muchas gracias. Así es. Aclarar ante el desconcierto de algún lector con Dña. Federica Jimena, sus ademanes de santa, su habla aragonesa, su pasado fumeta y comunista, su insistencia en fundar la orden de las Ayusianas, etc. que ella dice ser hermana melliza de Federico Jiménez Losantos, y que por momentos parece cree ser incluso él mismo pero en mujer. Lo menciono para disculpar lo extravagante de sus posicionamientos.
Me ha parecido estupendo el artículo. Me recuerda al García Calvo que, en Hablando de lo que habla, decía que "si usted cree que es una mierda pinchada en un palo, dígalo". Me siento incomodísimo con la cantidad de pensamientos e intenciones que se da por supuesto que debemos tener, respecto de tantas cosas que ya veo imposible, a mi edad, adaptarme, aparte de que no tengo el menor interés. Muchas gracias por mostrarnos que tenemos compañía en el camino de la herejía!
Disculpe mi ignorancia. ¿Podría aclarar para lectores primerizos si en la parte donde dice: “Permítanme, por eso, ofrecerles un resquicio de esperanza y mostrarles que hay gente que ya está dando un giro radical a sus vidas y cambiando en la buena dirección,” se refiere de manera sarcástica a que no existe tal resquicio? Gracias.
Dios me libre a mí de decir que no hay esperanza. Eso sí, concuerdo con usted en qué la esperanza de esa monjita es falsa y puñetera, como la de los otanistas belicosos que nos gobiernan.
Gracias por su respuesta y por la labor que tanto Maestro como usted lleváis a cabo. Nos leemos. Un saludo.
Excelente articulo, con ese puntito de cachondeo (léase ironía) de aquella época franquista.
Se agradece ante tanta estulticia.
Un cordial saludo.
Estimado David Souto Alcalde— gracias por este ensayo.
Me encuentro en los Estados Unidos y reconozco a este tipo de persona que describes aquí. En mi profesión estoy rodeado de ellos. De hecho, creen que son muy, muy, muy buenos, y que cualquiera que no piense así es muy, muy, muy malo. En cuanto a Trump, son incapaces de hablar de Trump excepto para insistir ferozmente, a diario, cada hora, en que Trump es muy, muy, muy malo.
En estas conversaciones siempre me siento que estaba hablando con una persona normal, tal vez sobre la lluvia o su perro o sus vacaciones, o algo relacionado con el trabajo, y luego, de alguna manera, de repente, se convirtió en un zombi.
Yo no menciono a Trump, ellos lo hacen, y asumen que estoy de acuerdo con ellos. Aprendí hace mucho tiempo que no tiene sentido intentar ninguna discusión. Es un credo religioso para ellos, que Trump es muy, muy, muy malo. No me dedico a discutir teología más de lo que caminaría descalzo por un campo de abrojos.
En mi experiencia personal, lo que todos tienen en común es la completa indiferencia ante el sufrimiento de las personas que se negaron a las "vacunas" contra el covid, la incredulidad ante las historias de millones de personas que mueren o resultan heridas por aquellas "vacunas", y ahora una completa indiferencia ante enviar a otras personas a morir en Ucrania.
Además, así como no les importó en absoluto quitarle el trabajo a la gente si no querían las inyecciones, ahora no les importa tomar y gastar el dinero de otras personas en Ucrania. Tampoco les importa tirar montañas de dinero duramente ganado por el inodoro.
Dicen que Trump es "literalmente Hitler", y que tenemos que salvar "nuestra democracia" a través de censurar la "misinformación" y el "discurso de odio" (hate speech)— términos que son tan resbalosos que significan lo que ellos deciden que signifiquen.
Sé que algunos de ellos son personas encantadoras, sin embargo, hay algo que va mal con ellos, en sus mentes y en sus corazones. No puedo decir que entiendo qué es ese algo. Pero si tuviera un olor, olería a vómito de chimpancé en una habitación sin puertas ni ventanas.
Muchas gracias por tus palabras y testimonio. En España la situación es similar y aún peor en lo que se refiere a la guerra en Ucrania y a la supuesta "necesidad" de armarse contra Rusia. Está siendo casi peor que durante el COVID. Es prácticamente imposible sostener una discusión racional al respecto. Nuestros políticos quieren sangre y no me queda claro que nuestros conciudadanos sepan que el gran peligro viene de ellos, de esos que dicen protegernos.
Gran artículo, incluso el derrape de Dña. Federica Jimena y su true-manismo irredento. Es desalentador como el hombre moderno puede llegar a vender su alma a cualquier Fausto o diablo o diablillo de tres-al-cuarto, con tal de colocarse en el supuesto lado correcto de la historia, allá donde se alojan “sus hermanos”: las buenas personas. Y todo ello, sin hacerle ascos a mentiras por gordas que sean, o apuntarse a exterminio por genocida que sea siempre que venga dictado desde el otanismo de las élites corporativas a las que sirven cual siervos dementes.
Muchas gracias. Así es. Aclarar ante el desconcierto de algún lector con Dña. Federica Jimena, sus ademanes de santa, su habla aragonesa, su pasado fumeta y comunista, su insistencia en fundar la orden de las Ayusianas, etc. que ella dice ser hermana melliza de Federico Jiménez Losantos, y que por momentos parece cree ser incluso él mismo pero en mujer. Lo menciono para disculpar lo extravagante de sus posicionamientos.