Contrariamente a lo sucedido en las últimas décadas y a las apariencias, se percibe una corriente según la cual la profesión docente va abandonando el progresismo político y pedagógico.
Para mi lo preocupante es que se haya aceptado durante tantos años como algo natural e incluso deseable el hecho de que la profesión docente tenga un sesgo ideológico. Los docentes son individuos, y entre ellos debería haberlos de todas las opciones políticas. Lo importante es que su adscripción ideológica quede al margen del aula.
Durante mucho tiempo fue así, yo no recuerdo al menos que se me adoctrinara en ningún momento de mi educación. Y en especial en la universidad, donde existía una mayor libertad de expresión personal que en los colegios e institutos, los profesores de esos tramos tienden o tendían a censurarse, lo cual está muy bien. Es más, el panorama universitario era bastante rico en ese aspecto. Uno sabía de qué presumía cada profesor y eso conformaba un puzzle muy interesante. Es evidente que la situación actual ha cambiado y, en mi opinión, tiene relación directa con la degradación de los medios. Verán, yo fui profesor, y una mañana simplemente me dije "esto no está pagado". Cuánto más quemado anda uno, más radical se vuelve.
Algunos se van dando cuenta de que, en los últimos años, no hay nada más reaccionario y cancelador que el llamado "progresismo". Respecto a Cataluña, poco a poco van recogiendo los frutos de las políticas cargadas de xenofobia implementadas desde hace lustros. Disfruten lo votado, señores, desde la superioridad moral que todavía exhiben autores como este.
Para mi lo preocupante es que se haya aceptado durante tantos años como algo natural e incluso deseable el hecho de que la profesión docente tenga un sesgo ideológico. Los docentes son individuos, y entre ellos debería haberlos de todas las opciones políticas. Lo importante es que su adscripción ideológica quede al margen del aula.
Durante mucho tiempo fue así, yo no recuerdo al menos que se me adoctrinara en ningún momento de mi educación. Y en especial en la universidad, donde existía una mayor libertad de expresión personal que en los colegios e institutos, los profesores de esos tramos tienden o tendían a censurarse, lo cual está muy bien. Es más, el panorama universitario era bastante rico en ese aspecto. Uno sabía de qué presumía cada profesor y eso conformaba un puzzle muy interesante. Es evidente que la situación actual ha cambiado y, en mi opinión, tiene relación directa con la degradación de los medios. Verán, yo fui profesor, y una mañana simplemente me dije "esto no está pagado". Cuánto más quemado anda uno, más radical se vuelve.
Algunos se van dando cuenta de que, en los últimos años, no hay nada más reaccionario y cancelador que el llamado "progresismo". Respecto a Cataluña, poco a poco van recogiendo los frutos de las políticas cargadas de xenofobia implementadas desde hace lustros. Disfruten lo votado, señores, desde la superioridad moral que todavía exhiben autores como este.