El Estado cloacal no es solo el que espía o fabrica operaciones. También es el que nos obliga a vivir resignados a que el dinero público se evapore mientras se nos exige cada vez más sacrificio.
Una pequeña aportación: creo que la corrupción se sostiene sobre una estructura piramidal. Las administraciones públicas están cada vez más politizadas, lo que quiere decir que existe una enorme injerencia política en la cobertura de puestos de control, desde los más altos a los más bajos. Las designaciones se realizan de forma arbitraria, con tendencia a preferir personas incompetentes o sin bagaje -deberán favores- a quienes acreditan solvencia para desempeñar sus funciones -mucho más difíciles de manejar-.
Las noticias apuntan arriba, a las cabezas visibles a las que una venganza o una caída en desgracia sitúa en el punto de mira; sin embargo, la estructura corrupta suele permanecer incólume, por el simple hecho de que unos partidos políticos y otros la aprovecha, en lo que haya demostrado antes para facilitar maniobras oscuras.
Creo que la solución está en actuar abajo; en erosionar el punto de apoyo, de forma que la colaboración pueda costar cara y la estructura caiga por su propio peso.
El hecho de que haya corrupción, además de que habría que definir exactamente qué se entiende por dicho término, no nos puede llevar a exageraciones y hacer un totum revolutum, ni tampoco dar por buenos estudios que, salvo que yo esté equivocado, no han sido publicados. De dónde sacas la afirmación: "Los Verdes/Alianza Libre Europea en el Parlamento Europeo, que calculó que la corrupción podía costar a España unos 90.000 millones de euros al año". ¿Has tenido acceso a dicho informe, lo has leído con detenimiento? Las críticas hay que hacerlas lo más rigurosas posible, de lo contrario, caemos en el populismo que tanto daño hace. Destruir es muy fácil, construir es muy difícil
Pongamos que no tenga base la cifra. Significa eso que no tenemos un problema de corrupción, Jorge? Significa que los órganos de control funcionan mínimamente? Significa que las administraciones públicas se mantienen, en su estructura organizativa, ajenas a estas prácticas? Después de 46 años como funcionario público, te puedes imaginar mi respuesta a estas preguntas.
Yo no he negado la existencia de la corrupción, dato que obviamente conozco y existe., lee con detenimiento. Me he limitado a cuestionar la existencia de dicho documento y utilizarlo como base de las conclusiones categóricas de su autora. Las listas de espera en los hospitales, por ej, no son corrupción sino un cóctel de saturación del sistema sanitario, escasez de profesionales, una sociedad enferma que no se ocupa de la salud sino de la enfermedad, la medicalización de la vida, etc. Lo que sí es corrupta es la industria farmaceúica y a la que sorprendentemente la autora no hace referencia; así como que la medicina alopática está abducida por aquella. Por lo demás, la administración del cualquier Estado es un asunto muy complejo y el estamento clave a mi entender para valorar realmente la democracia de un país. Creo que se puede afirmar que, en general, los responsables de los diversos entes que componen la administración del Estado en España viven en una gran impunidad. La transparencia de la administración del Estado es un elemento clave y de no fácil solución. Ni más ni menos
Querido Jorge, entiendo lo que quieres decir, y también reconozco que matizas bastante mis palabras. Por supuesto, te pido disculpas si te has sentido ofendido de alguna manera. También me siento reconfortado porque creo que compartimos objetivos, igual que la autora del artículo.
Por mi parte, entiendo que las listas de espera de la sanidad responden a la estructura que sostiene la corrupción: los puestos claves ocupados por personas ineptas –con sus excepciones, aunque creo que cada vez menos– sin otra función que la de facilitar los manejos de quienes las sitúan en donde solo por competencia profesional correspondería figurar. No se produce directamente, en mi opinión, sino porque la gestión se deteriora, se desvían recursos y se malinvierte lo que pueda salvarse de la quema.
No creo que Bea Talegón omitiese deliberadamente el tema de las farmacéuticas, con su propio esperpento disfrazado de seriedad científica, ni el secuestro de la medicina alopática, o la presión inmisericorde con la holística. Entiendo que ha trazado una perspectiva de un problema bastante acusado en este país, y de sus efectos en una sociedad que sufre las consecuencias y sobre la que parece pender la célebre espada del absurdo para ir carcomiendo los derechos de una forma aparentemente natural.
Que resulta compleja la cuestión, también lo reconozco; pero creo que puede enfocarse desde la perspectiva de la corrupción, igual que desde el asalto desleal al poder o el secuestro de los temas de debate inconvenientes para intereses concretos.
No sé si llegaremos a estar de acuerdo o no en algún momento, pero no importa: seguimos con la capacidad de reflexionar y de equivocarnos. Con esto podemos llegar lejos.
Está demostrado que la comunicación en general da lugar a malentendidos y la escrita más. No me has ofendido en modo alguno y no tengo dudas de que tenemos muchas cosas en común. Yo diría que casi todas, el problema puede venir del modo en que se enfocan. No soy fundamentalista o categórico cuando hablo, ni siquiera cuando hago referencia a un hecho demostrado.
Por lo que respecta a la corrupta industria farmacéutica, lo he puesto de manifiesto porque el artículo iba de corrupción y en ese contexto me ha llamado la atención el que Bea no haya hecho mención a ella, más aún teniendo en cuenta que la medicina alopática y por tanto la sanidad pública está abducida por ella. Ni más ni menos
Una pequeña aportación: creo que la corrupción se sostiene sobre una estructura piramidal. Las administraciones públicas están cada vez más politizadas, lo que quiere decir que existe una enorme injerencia política en la cobertura de puestos de control, desde los más altos a los más bajos. Las designaciones se realizan de forma arbitraria, con tendencia a preferir personas incompetentes o sin bagaje -deberán favores- a quienes acreditan solvencia para desempeñar sus funciones -mucho más difíciles de manejar-.
Las noticias apuntan arriba, a las cabezas visibles a las que una venganza o una caída en desgracia sitúa en el punto de mira; sin embargo, la estructura corrupta suele permanecer incólume, por el simple hecho de que unos partidos políticos y otros la aprovecha, en lo que haya demostrado antes para facilitar maniobras oscuras.
Creo que la solución está en actuar abajo; en erosionar el punto de apoyo, de forma que la colaboración pueda costar cara y la estructura caiga por su propio peso.
Querida Bea
El hecho de que haya corrupción, además de que habría que definir exactamente qué se entiende por dicho término, no nos puede llevar a exageraciones y hacer un totum revolutum, ni tampoco dar por buenos estudios que, salvo que yo esté equivocado, no han sido publicados. De dónde sacas la afirmación: "Los Verdes/Alianza Libre Europea en el Parlamento Europeo, que calculó que la corrupción podía costar a España unos 90.000 millones de euros al año". ¿Has tenido acceso a dicho informe, lo has leído con detenimiento? Las críticas hay que hacerlas lo más rigurosas posible, de lo contrario, caemos en el populismo que tanto daño hace. Destruir es muy fácil, construir es muy difícil
Saludos cordiales
Pongamos que no tenga base la cifra. Significa eso que no tenemos un problema de corrupción, Jorge? Significa que los órganos de control funcionan mínimamente? Significa que las administraciones públicas se mantienen, en su estructura organizativa, ajenas a estas prácticas? Después de 46 años como funcionario público, te puedes imaginar mi respuesta a estas preguntas.
Querido Carlos
Yo no he negado la existencia de la corrupción, dato que obviamente conozco y existe., lee con detenimiento. Me he limitado a cuestionar la existencia de dicho documento y utilizarlo como base de las conclusiones categóricas de su autora. Las listas de espera en los hospitales, por ej, no son corrupción sino un cóctel de saturación del sistema sanitario, escasez de profesionales, una sociedad enferma que no se ocupa de la salud sino de la enfermedad, la medicalización de la vida, etc. Lo que sí es corrupta es la industria farmaceúica y a la que sorprendentemente la autora no hace referencia; así como que la medicina alopática está abducida por aquella. Por lo demás, la administración del cualquier Estado es un asunto muy complejo y el estamento clave a mi entender para valorar realmente la democracia de un país. Creo que se puede afirmar que, en general, los responsables de los diversos entes que componen la administración del Estado en España viven en una gran impunidad. La transparencia de la administración del Estado es un elemento clave y de no fácil solución. Ni más ni menos
Querido Jorge, entiendo lo que quieres decir, y también reconozco que matizas bastante mis palabras. Por supuesto, te pido disculpas si te has sentido ofendido de alguna manera. También me siento reconfortado porque creo que compartimos objetivos, igual que la autora del artículo.
Por mi parte, entiendo que las listas de espera de la sanidad responden a la estructura que sostiene la corrupción: los puestos claves ocupados por personas ineptas –con sus excepciones, aunque creo que cada vez menos– sin otra función que la de facilitar los manejos de quienes las sitúan en donde solo por competencia profesional correspondería figurar. No se produce directamente, en mi opinión, sino porque la gestión se deteriora, se desvían recursos y se malinvierte lo que pueda salvarse de la quema.
No creo que Bea Talegón omitiese deliberadamente el tema de las farmacéuticas, con su propio esperpento disfrazado de seriedad científica, ni el secuestro de la medicina alopática, o la presión inmisericorde con la holística. Entiendo que ha trazado una perspectiva de un problema bastante acusado en este país, y de sus efectos en una sociedad que sufre las consecuencias y sobre la que parece pender la célebre espada del absurdo para ir carcomiendo los derechos de una forma aparentemente natural.
Que resulta compleja la cuestión, también lo reconozco; pero creo que puede enfocarse desde la perspectiva de la corrupción, igual que desde el asalto desleal al poder o el secuestro de los temas de debate inconvenientes para intereses concretos.
No sé si llegaremos a estar de acuerdo o no en algún momento, pero no importa: seguimos con la capacidad de reflexionar y de equivocarnos. Con esto podemos llegar lejos.
Un abrazo!
Querido Carlos
Está demostrado que la comunicación en general da lugar a malentendidos y la escrita más. No me has ofendido en modo alguno y no tengo dudas de que tenemos muchas cosas en común. Yo diría que casi todas, el problema puede venir del modo en que se enfocan. No soy fundamentalista o categórico cuando hablo, ni siquiera cuando hago referencia a un hecho demostrado.
Por lo que respecta a la corrupta industria farmacéutica, lo he puesto de manifiesto porque el artículo iba de corrupción y en ese contexto me ha llamado la atención el que Bea no haya hecho mención a ella, más aún teniendo en cuenta que la medicina alopática y por tanto la sanidad pública está abducida por ella. Ni más ni menos
Un abrazo
Más razón que un santo y todo esto sólo es la parte "visible" del iceberg...
Y la UE es una katiuska de cloacas...