Discusión sobre este post

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Avatar de Miguel del Río

Precioso, Heike. Por motivos que desconozco, Charles Eisenstein no parece ser persona grata para mucha gente. Sin embargo, su libro "The Ascent of Humanity, Civilization and the Human Sense of Self" es una excelente historia de la separación como característica fundamental de la existencia, y en concreto como origen de gran parte de los problemas sociales y biológicos actuales. Confieso que aún no lo he terminado, pero como psicólogo eco-cultural (vygotskiano y ecofuncionalista desde la escuela alemana, resumiendo mucho) su análisis sobre el origen del lenguaje, las matemáticas, la noción del tiempo, y la propiedad (entre otras muchas cosas), y el particular desarrollo que estas mismas funciones e ideas han tenido bajo el paraguas del desarrollo tecnológico, me parece verdaderamente excelente. El hilo conductor de tal origen y desarrollo, la causa y a la vez el efecto, es como decía la separación. No quiero a estas horas entrar muy a fondo, pero si bien es cierto que la separación es causa de muchos males, también es condición necesaria para nuestra misma existencia.

Un poco tangencialmente, es lo que decía Konrad Lorenz al respecto de la agresión (en su maravilloso "La agresión: el pretendido mal"): sobre la agresión como comportamiento animal básico se han desarrollado los comportamientos primero de cortejo, y después de socialización (mediante la agresión al exogrupo, resumiendo mucho). Lo escribe allá por los 50, si no recuerdo mal, en pleno susto mundial por una posible guerra atómica. Y no da una respuesta al problema de qué hacer con la agresión, porque no la hay. La separación, la agresión, son mimbres esenciales de la construcción no ya de lo humano, sino de la vida misma.

La tesis de Iain McGilchrist es que la sociedad actual es el resultado de un desarrollo histórico que ha privilegiado de forma casi patológica al hemisferio izquierdo por encima del derecho. Resumiendo mucho, izquierdo análisis (separación), derecho síntesis (unión). Y dedica miles de páginas a probarlo (aunque creo que no lo logra, desde luego sí logra que la tesis no parezca baladí). Es una tesis paralela, o al menos en cierto modo confluyente con la de Eisenstein, y con la de Lorenz.

Acabo de llegar de Roma, y en mi dedicación escrupulosa a experimentar la obra culmen que es la Capilla Sixtina de Miguel Ángel (y aparentemente extraña: no vi a mucha gente mirar hacia arriba... ¿qué hacían allí, entonces?), una de las escenas que más me emocionó es el Pecado Original. En concreto, en este caso estoy pensando en la actitud de Eva, que, en un escorzo casi violento, aparenta querer alejarse de la serpiente y el árbol, a la vez que con su mano toma la manzana que le ofrece el antropomorfo animal (Adán, en cambio, parece ya haber abandonado toda precaución: esta caracterización del hombre y la mujer, de lo masculino y lo femenino, ya da por sí misma para un gran análisis psicológico y social). Lo que me trae esa imagen a la cabeza al hilo de tu artículo (aparte del efecto de recencia y el insondable y perdurable -creo que durará para siempre- efecto que toda la obra me produjo) es la capacidad del arte para adentrarse en la inevitable tensión que significa estar vivo.

Así, y en relación directa con la maravillosa frase de Heidegger, en el arte se puede atisbar la integración. El hemisferio derecho de McGilchrist, o la ecuanimidad budista (dicen el buda que la iluminación requiere de dos alas: la atención -que requiere fijarse en algo y por tanto separarlo de otras cosas- y la ecuanimidad -que requiere aceptar el todo-), serían necesarios para llegar a "Ser" en lugar de "Estar" o "Tener". Probablemente sirvan para bien poco sin su contraparte, la separación, el análisis, el Tener, el Estar. Pero el arte, la espiritualidad, quizá los estados alterados de conciencia en determinadas circunstancias, nos dan la remota esperanza de que sí es posible llegar, algún día, a Ser.

Avatar de JORGE ARROYO

Es la segunda vez que haces un comentario no cierto y además manipulador. La primera, con motivo del descarrilamiento de un AVE en el que afirmaste sin prueba alguna que una ministra del gobierno achacó la causa al calentamiento o cambio climático. Te pregunté en qué medio lo había dicho y todavía no tengo respuesta.

Ahora, afirmas que "por regla general, despojando, desalojando a otros… A golpe de azada, de excavadora, de cañón… o de sentencia judicial y ejecución hipotecaria". El despojo y desalojo son situaciones excepcionales, sin perjuicio de que sean más normales de lo que desearíamos o moralmente inaceptables. Lo normal, la regla general, es la posesión y/o propiedad por compra o alquiler por acuerdo de ambas partes.

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Por supuesto, sigue adelante.