Tregua civilizacional a la barbarie. Seamos o no creyentes hoy conmemoramos el Domingo de Ramos, un acontecimiento poético y revelador; una hoguera aún encendida que da calor pero que también quema con sus llamaradas de verdad. ¿Qué hay más radical que entrar triunfalmente en una ciudad a lomos de un burro como rey de reyes? La poderosa humildad de la vida, secreta, incontrolable y enemiga de algoritmos, emerge siempre a flote como salvavidas en los momentos más oscuros. ¿No estamos acaso atravesando uno de esos momentos, cercados por tambores de guerra y amenazados por la insensible chatarra poshumana? Pareciese que hemos dejado de vivir vidas comunes para encarnar experiencias mitológicas que sirvan de aprendizaje a la posteridad: sin apenas haber tenido tiempo a reaccionar nos vemos acechados por el ojo-cámara polifémico de las pantallas, intimidados por el amor falso y puñetero de corazones de litio que pretenden adueñarse de nuestros latidos, sustituidos en nuestras funciones más básicas por venas de cobre que intentan imitar nuestra naturaleza para desactivarla.
Pero pertenecemos a la estirpe humana, llevamos miles de años observando el mundo y dejando constancia de ello. Tenemos la ventaja de poder mirar a un pasado en el que reconocernos para habitar el futuro. Por eso, para ayudar en nuestro tránsito de vuelta a lo humano, les propongo celebrar este Domingo de Ramos con “La anguila”, el célebre poema de Eugenio Montale. Naciendo en los amplios mares del norte, la anguila opta por dirigirse a tierra, ascendiendo por los ríos, arrastrándose después moribunda por entre arroyos casi secos para reproducirse, cuando parece que ya no es posible la vida, “en charcos de agua muerta”. “La anguila, látigo, antorcha / flecha de amor en la tierra”, “rama seca sepultada” nos muestra que “todo comienza cuando todo parece carbonizarse” pues siempre hay “una luz arrojada desde los castaños” que permite que se produzca el “milagro”. Digo “milagro” con entrecomillado porque el “milagro” no es más que una toma de conciencia, un reconocimiento entre seres atravesados por el pneuma como el que busca ese iris de la anguila, visible durante apenas un segundo en medio del fango, cuando al final del poema de Montale (quien sufrió en primera persona dos guerras mundiales) interroga al ojo humano. ¿No es la anguila el reverso de la serpiente luciferina, la muestra de que los humanos aspiramos a un bien que nos trasciende en un heroísmo que lejos de ser divino ha de ser anónimo, imperfecto, mundano?
La anguila
La anguila, la sirena
de los mares fríos que deja el Báltico
para alcanzar nuestros mares,
nuestros estuarios, los ríos
que remonta profundamente, bajo corriente adversa,
de ramal en ramal
y luego de cabello en cabello,
siempre más adentro, siempre más hacia el corazón
de la piedra, filtrándose
en acequias de fango, hasta que un día
una luz arrojada desde los castaños
enciende su serpenteo en charcos de agua muerta,
en las zanjas que bajan
de los saltos de los Apeninos a la Romaña;
la anguila, látigo, antorcha,
flecha de amor en la tierra
que solo nuestros barrancos o disecados
arroyuelos pirenaicos reconducen
a paraísos de fecundación;
el alma verde que busca
vida donde solo
muerde la aridez y la desolación,
la centella que dice
todo comienza cuando todo parece
carbonizarse, rama seca sepultada;
el iris breve, gemelo
del que engastan tus pestañas
y haces brillar intacto en medio de los hijos
del hombre, inmersos en tu fango, ¿puedes tú
no creerla hermana?
Eugenio Montale (Génova, 1896-Milán, 1981), La bufera e altro, 1956
(Versión de David Souto a partir de la traducción de Jorge Aulicino)
Sobre el autor
David Souto Alcalde es escritor y doctor en Estudios Hispánicos por la Universidad de Nueva York (NYU). Ha sido profesor de cultura temprano moderna en varias universidades estadounidenses. Especializado en la historia del republicanismo y en las relaciones entre política, filosofía y literatura, en los últimos años se ha centrado en explorar los fundamentos del autoritarismo contemporáneo: tecnocracia, poshumanismo y globalismo. Es colaborador habitual de distintos medios y miembro fundador de Brownstone España.




