El narcisismo de la diferencia y la atomización social y cultural nos han dejado en un espacio en el que todas las instituciones, especialmente las escolares, están quedando fuera de servicio.
Una crisis que todos vemos, pero de la que pocos hablan. Una crisis necesaria, porque los propósitos y los fines ya no son los mismos con los que se pensó la educación tal como la conocemos hoy.
He perdido la cuenta de las veces que he leído la palabra neoliberalismo. Esta gente de izquierdas lo arregla todo reduciendo la libertad de los demás, mientras nos alecciona desde la atalaya de su superioridad moral.
No le culpo por su disgusto. "Neoliberalismo" suele ser una etiqueta cómoda para definir una serie de políticas que se repiten en los últimos años, no necesariamente coherentes entre sí (recortes, privatización, descentralización, erosión y cuestionamiento de la función pública políticas antisindicales, desregulación...) que generan gran insatisfacción entre los afectados y en los servicios públicos. Esto son hechos, generales y globales. Quizá no sea una etiqueta satisfactoria, pero fácilmente constatable, y que, efectivamente ha sabido aprovechar la izquierda para generar un relato compartido.
Desde luego, deberían quitarnos una parte aun más grande de lo que ganamos con nuestro esfuerzo. Con más de la mitad -entre impuestos directos e indirectos- a usted tampoco le resulta suficiente. Lo público no es nada sagrado; de hecho, es lo que peor funciona.
Enhorabuena por tu artículo. Del mismo modo hecho en falta el componente económico. En España en particular el salario de los profesores en general es malo y en los colegios públicos peor. ¿No influirá asimismo el salario en el abandono del profesorado?
Una crisis que todos vemos, pero de la que pocos hablan. Una crisis necesaria, porque los propósitos y los fines ya no son los mismos con los que se pensó la educación tal como la conocemos hoy.
He perdido la cuenta de las veces que he leído la palabra neoliberalismo. Esta gente de izquierdas lo arregla todo reduciendo la libertad de los demás, mientras nos alecciona desde la atalaya de su superioridad moral.
No le culpo por su disgusto. "Neoliberalismo" suele ser una etiqueta cómoda para definir una serie de políticas que se repiten en los últimos años, no necesariamente coherentes entre sí (recortes, privatización, descentralización, erosión y cuestionamiento de la función pública políticas antisindicales, desregulación...) que generan gran insatisfacción entre los afectados y en los servicios públicos. Esto son hechos, generales y globales. Quizá no sea una etiqueta satisfactoria, pero fácilmente constatable, y que, efectivamente ha sabido aprovechar la izquierda para generar un relato compartido.
Desde luego, deberían quitarnos una parte aun más grande de lo que ganamos con nuestro esfuerzo. Con más de la mitad -entre impuestos directos e indirectos- a usted tampoco le resulta suficiente. Lo público no es nada sagrado; de hecho, es lo que peor funciona.
Argumenta, por favor.
Querido Xavier
Enhorabuena por tu artículo. Del mismo modo hecho en falta el componente económico. En España en particular el salario de los profesores en general es malo y en los colegios públicos peor. ¿No influirá asimismo el salario en el abandono del profesorado?
Si el salario afectara, entonces malos profesionales seríamos. Pondríamos nuestra necesidad por encima de nuestra obligación.
No creo que el salario tenga que ver con ser un buen o mal profesional. Creo que en Suiza y Luxemburgo los profesores están bien pagados