En un famoso capítulo de Juego de Tronos, Margaery Tyrell le dice al Gorrión Supremo que si Cersei Lannister no se ha presentado en su juicio, sabiendo la pena que se le impondría, es que no piensa asumir esa pena. Poco después estalla el Septo de Baelor.
Salvando las distancias, lo mismo podemos decir de China. China, es plenamente consciente de que pasará, según las proyecciones de la ONU, de los más de 1.400 millones de habitantes que ahora tiene a unos 633 millones en el año 2.100, es decir, en 75 años. Es, sin duda, una catástrofe demográfica en toda regla que principio debería provocar el colapso de ese país. China lo sabe. Lo que ocurre, simplemente, es que no piensa asumirlo. Y no lo piensa hacer en base a la revolución tecnológica que está encabezando y que se traducirá en una revolución económica y social sin precedentes.
La cosa es relativamente sencilla. China actualmente está formando anualmente a un tercio de los ingenieros que se gradúan en todo el mundo. Y está a la cabeza en IA y en robotización. Así, cuando hace nada, se televisó a todo el mundo desde ese país un espectáculo de robots haciendo Kung-Fu y dando saltos, mientras los legos sonreían con ignorancia, los que de verdad entienden de esto se llevaban las manos a la cabeza plenamente conscientes de lo que ello significaba; un salto exponencial que anuncia otros muchos y que hará que la IA y la robotización sustituyan enormidad de empleos, no sólo de cuello blanco sino también de cuello azul. Para entendernos, estos robots y la IA sustituirán en gran parte no sólo al empleado de banca o similares, sino también al electricista o al fontanero. O a los que prestan cuidados a los mayores. China piensa, pues, que la catástrofe demográfica que se le viene encima no le afectará. Y que, incluso, con su pensamiento característico a medio plazo, le será beneficiosa.
¿Y en Europa? ¿Y en Estados Unidos? En Estados Unidos el invierno demográfico será menos acusado. En Europa lo será y mucho. ¿Y qué está haciendo Europa? Pues permítanme que les diga que apenas está haciendo nada. Una economía hibridada en base a mano de obra barata y poco más. En este sentido, algunos ilusos pueden pensar que Europa y Estados Unidos seguirán teniendo e imponiendo la hegemonía cultural y de valores. Pero precisamente una IA que permita el idioma universal entre otras cosas hará que esto se convierta en irrelevante. El futuro de Europa se asemeja más que nada a la actriz olvidada y con aires de grandeza de El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder o a la Roma de Heliogábalo.
China, por potencia económica y tecnológica, y la África subsahariana, por potencia demográfica, representan el futuro. Estados Unidos, que es cualquier cosa menos estúpido, se está por ello replegando y salvaguardando América del Sur como su tradicional patio trasero. En ese futuro, Europa ni está ni se le espera. Y si te descuidas ni siquiera como museo o destino turístico.
Sobre el autor
Miguel Ángel Cerdán Pérez. Licenciado en Geografía e Historia y Graduado en Ciencia Política y de la Administración por la UNED. Catedrático de Secundaria en la especialidad de Geografía e Historia en el IES Violant de Casalduch en Benicàssim. Ejerce como articulista en diversos medios como El Mundo Castellón al día, El Viejo Topo, El Diario.es Comunidad Valenciana, Brownstone España o Diario 16.





Estimado Miguel
Las proyecciones son eso, proyecciones. Está por ver que la proyección de la ONU sobre la disminución de la población china sea cierta. Estamos hablando de más del 50%
Creo que tienes mucha razon. Y me alegro de que no viviré para ver ese futuro deshumanizado.