Lo que llamamos Estado es, en último análisis, una máquina de hacer la guerra, y tarde o temprano esta vocación constitutiva suya acaba emergiendo más allá de todos los fines, más o menos edificantes, que pueda darse a sí mismo para justificar su existencia. Hoy en día esto es especialmente evidente. Netanyahu, Zelenski y los gobiernos europeos persiguen a toda costa una política de guerra para la que ciertamente pueden identificarse fines y justificaciones, pero cuyo motivo último es inconsciente y descansa en la naturaleza misma del Estado como máquina de guerra. Esto explica por qué la guerra, como es evidente en el caso de Zelenski y Europa, pero como también es cierto en el caso de Israel, se persigue aunque pueda llevar a su propia autodestrucción. Y es vano esperar que una máquina de guerra pueda detenerse ante este riesgo. Continuará hasta el final, sea cual sea el precio que tenga que pagar.
Traducido con permiso de Giorgio Agamben. Publicado originalmente como Lo stato e la guerra, en www.quodlibet.it/, 14 de junio de 2025.
Sobre el autor
Giorgio Agamben (Roma, 1942) es el único gran filósofo contemporáneo que ha sabido denunciar los elementos totalitarios de muchos fenómenos contemporáneos, incluida la gestión del covid. Entre sus obras recientes traducidas al español destacan ¿En qué punto estamos? La epidemia como política (2021) y Cuando la casa se quema (2022).





Personalmente, creo que tu visión no es pesimista sino realista
Saludos cordiales
Jorge