Discusión sobre este post

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Avatar de Javier

CERTERO al 100% lo que dice o cuando menos, hacia donde quiere ir, que es en la dirección magistralmente opuesta a la soberbia del reino mental a través del "solo creo en lo que veo". La distrofia cultural que invade ahora al ciudadano del mundo occidental tipo (sobre todo en el occidente europeo, pues en Centro América y en Sudamérica están, por fuerza, mucho más abiertos) es fruto de una aceptación de la visión mental de las cosas como única posible, no queriendo concebir ese plano de la consciencia, libre del cerebro. Y, obviamente, la consciencia abarca mucho más que la mente porque es parte del todo que rodea a la vida, siendo la vida tan solo una parte, una forma, una configuración energética, de ese todo que la circunda.

Hace décadas que comparto un discurso como el que ha expuesto, solo que lo voy descifrando mejor con los años (menos mal, si no, buen cangrejo que sería) y un punto de apoyo en ello son las ECMs. Como lector agradecido de PIM VAN LOMEL, cardiólogo holandés que ha sentado cátedra sobre ello, aunque solo sea por el riguroso registro de todas sus observaciones, le agradezco infinitamente como ha expuesto esos detalles al respecto. Así es y así son y quien más quien menos, todos o casi todos conocemos a personas que han pasado por ello. No se puede negar ni su evidencia ni su trascendencia. Tan solo los entregados al "cerebrocentrismo" (me encanta el término aunque no su significado) pueden hacer alardes de eslalon mental tratando de negar que ocurren y su inmensa significación en quienes las viven.

Cuánto de esto queda por hablar y de cuantas cosas se debería dejar de parlotear y presumir mentalmente porque son caminos ciegos y pedantes, condenados a la topera de la no sabiduría, de la incongruencia y de la absoluta banalidad. Y eso es hoy por hoy lo que al final significa la ciencia pese a cada uno de sus hallazgos y logros: un camino en dirección contraria a la sabiduría, por la sencilla razón de que la sabiduría se alcanza, nos pongamos como nos pongamos, desde la consciencia libre de la mente (porque es un constatar y no un concluir).

La ciencia es una consecuencia de la forma en que ha ido degenerando el vivir humano, el cual no evoluciona sino que involuciona. El "progreso" no es un alarde de la vida, sino una transgresión encubierta. Y tanto hemos "progresado" que la jaula de los conceptos y de las conclusiones mentales no nos dejan ver el hormigón en que hemos ido dando en encerrarnos. No desde la Ilustración, si no me equivoco desde que empezamos a cultivar la tierra. Dejar de ser cazadores-recolectores fue nuestro primer gran desastre. Hasta entonces, sospecho muy mucho que "sabíamos latín" (del bueno). Y cada vez tengo más claro que civilizaciones pasadas muy arcaicas, supieron (tal vez por su mayor cercanía en el tiempo a los cazadores-recolectores) y vivieron mucho más cerca de la sabiduría que nosotros. Y hasta es bien posible que interactuaran mediante ella con consciencias que no eran de este mundo (muy probable que de ahí, de ese suceder, tantas construcciones de entonces, imposibles técnicamente hoy en día, cuyas razones de ser se nos escapan por completo). Y de ese saber en verdad trascendente porque, presumo, para poder serlo debió de haber sido fraguado desde la vivencia consciencial, nos quedan poco más que las migajas, repartidas aquí y allá por el mundo en formas que, por supuesto, no impregnan ni al ser de las sociedades actuales ni al saber académico, que, ambos, las desprecian por sistema. Siendo las religiones una verdadera cortina de humo, más estéril que otra cosa como saber de verdadera trascendencia, aunque mejor esa leve "abstracción" que la asepsia estéril de lo meramente mental.

Y esas migajas que la contemplación monomental del mundo se empeña en pisotear, ciertamente ahí sí, lo son con especial mayor virulencia desde que aconteciera la llamada "Ilustración", que vino a sellar su "no saber pero creer que sabe", en la misma línea que ROCKEFELLER y su industria de la farmacopea vino a decir que todo saber tradicional en la salud era superchería y nada más que superchería. De ambos barros estos lodos.

MILLONES DE GRACIAS POR EMBARRARSE CON TANTO ACIERTO EN TEMA TAN ENLODADO.

Avatar de Carlos

Creo que, como seres humanos, tenemos una excesiva prisa por situarnos en la posición jerárquica de control absoluto sobre lo que nos rodea y sobre nuestro propia entidad. Un pensador como Harari, de gran predicamento en la actualidad, llega a decir en Homo Deus que ya no hay misterio en la mente, porque están identificadas las reacciones químicas que, según él, lo constituyen. Se queda ahí. No explica cómo se produce la transposición a sensaciones; a lo intangible. Me parece increíble que pudiese quedarse en algo tan pedestre.

Por otra parte, sin necesidad de llegar a situaciones biológicamente límite, he tenido cuatro experiencias de muerte a través de técnicas controladas, como el yoga Nidra. No puedo asegurar que respondan a la realidad exacta, pero sí que me han dejado esa liberación de aceptar la muerte con serenidad y gratitud. Le recomiendo la práctica a cualquiera que se encuentre en un equilibrio psicológico suficiente.

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