Creo que la solución, en cuanto la haya, consiste en efectuar un renacer espiritual (nota que no dije religioso) que nos permita ver y, de ahí, rechazar conscientemente, las falsas promesas del modelo pseudo-religioso del progreso lineal inexorable, y volver a las experiencias menos mediadas y, por eso, más primarias de la existencia humana.
Las grandes elites nos quieren angustiados y sin norte. Nosotros tenemos que luchar diariamente contra las ondas de propagandas diseñadas a mantenernos en este estado de desarraigo, y reivindicar con nuestros actos diarios la centralidad del toque, de los diálogos de cara a cara, y todas las otras prácticas sencillas que han sido la base de la civilización (y el antídoto de la barbarie) durante siglos.
Buena reflexión, Thomas. Por lo demás, la pregunta sigue siendo la misma: Cómo podemos enfrentarnos al poder y revertir la situación. No soy capaz de verlo
Te pondré un ejemplo. En España, la vacunación no es obligatoria por ley ergo no se puede obligar a nadie a vacunarse. Sin embargo, durante la "plandemia" hubo coacciones explícitas no solo por las autoridades sino por los medios de comunicación para que los ciudadanos se vacunaran, cuando la coacción es un delito tipificado en nuestro Código Penal. Ahora, dicen que los que se vacunaron lo hicieron voluntariamente
De nuevo, me parece magnífico el artículo. Creo que expresa muy claramente por qué sigo a Browstone: necesito algo que encaje más con mi percepción y se distancie de la que debería tener bajo las directrices de la convención parasitaria que parece inundar todo.
Hemos entrado en una regresión, en la que nuestro pensamiento colectivo ha retrocedido al nivel del que les atribuíamos a los animales? Nos vamos a resignar a seguir la senda de quienes nos aseguran que solo importa llenar el estómago y hacerlo infinito?
Creo que nuestra mente, al final, acaba siempre por rebelarse contra su sometimiento. Podemos resistirnos un tiempo -a costa de nuestra salud y de nuestra sensibilidad-, pero hay algo indómigo que acaba por imponerse. Confío en que a tiempo.
Gracias Carlos.
Creo que la solución, en cuanto la haya, consiste en efectuar un renacer espiritual (nota que no dije religioso) que nos permita ver y, de ahí, rechazar conscientemente, las falsas promesas del modelo pseudo-religioso del progreso lineal inexorable, y volver a las experiencias menos mediadas y, por eso, más primarias de la existencia humana.
Las grandes elites nos quieren angustiados y sin norte. Nosotros tenemos que luchar diariamente contra las ondas de propagandas diseñadas a mantenernos en este estado de desarraigo, y reivindicar con nuestros actos diarios la centralidad del toque, de los diálogos de cara a cara, y todas las otras prácticas sencillas que han sido la base de la civilización (y el antídoto de la barbarie) durante siglos.
Saludos: Tom
Buena reflexión, Thomas. Por lo demás, la pregunta sigue siendo la misma: Cómo podemos enfrentarnos al poder y revertir la situación. No soy capaz de verlo
Te pondré un ejemplo. En España, la vacunación no es obligatoria por ley ergo no se puede obligar a nadie a vacunarse. Sin embargo, durante la "plandemia" hubo coacciones explícitas no solo por las autoridades sino por los medios de comunicación para que los ciudadanos se vacunaran, cuando la coacción es un delito tipificado en nuestro Código Penal. Ahora, dicen que los que se vacunaron lo hicieron voluntariamente
Ah! Pero todavía crees que la ley está para respetarla, Jorge? Creo que no se lleva demasiado por aquí.
Hola, Carlos. Me perdonarás, pero no entiendo tu comentario salvo que sea irónico
No es una cuestión de respetar o no la ley, sino que si no la respetas, esto es, la infringes, y te pillan te condenan. Ni mas ni menos
Ahora bien, si te refieres a los poderes públicos, esto es, que no la respetan, entonces estamos de acuerdo
Entonces, estamos de acuerdo, Jorge!
De nuevo, me parece magnífico el artículo. Creo que expresa muy claramente por qué sigo a Browstone: necesito algo que encaje más con mi percepción y se distancie de la que debería tener bajo las directrices de la convención parasitaria que parece inundar todo.
Hemos entrado en una regresión, en la que nuestro pensamiento colectivo ha retrocedido al nivel del que les atribuíamos a los animales? Nos vamos a resignar a seguir la senda de quienes nos aseguran que solo importa llenar el estómago y hacerlo infinito?
Creo que nuestra mente, al final, acaba siempre por rebelarse contra su sometimiento. Podemos resistirnos un tiempo -a costa de nuestra salud y de nuestra sensibilidad-, pero hay algo indómigo que acaba por imponerse. Confío en que a tiempo.