4 Comentarios
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Avatar de Jorge Cerra

Cuenta Vd. las cosas como han sido, no como los eurotecnócratas penetrados quieren presentarlas para continuar con su guerra contra Trump. Todos ellos saltaron al unísono, sin tiempo para informarse debidamente antes de su postureo. "Todos somos Zelenski" les faltó decir, aunque sabemos perfectamente que su catadura moral y ética es efectivamente del mismo rango que la del cómico impostor. La señorita Rotenmeyer fue la que menos ruido hizo en esta ocasión, quizás por no hacer el ridículo, pero en la UE (incluido Reino Unido, Canadá, Turquía y el obispo Munilla) todo quisqui se rasgó las vestiduras escandalizado por cómo Trump trató al chico de Biden, Y por supuesto, cómo, no el cetrocentrista Feijóo.

Avatar de Carlos

Me cuesta trabajo creer que en una guerra como esta solo haya blanco o negro. Que de una parte esté la razón y, de la otra, la estupidez o el despotismo absoluto. Del mismo modo que del otro lado se ignora lo sucedido con los acuerdos de Minsk o la corrupción galopante de un país en precario desde bastante antes de 2014, creo que también podemos recordar que ha habido una invasión, o que quizá los acuerdos a los que aspira el actual gobierno de los EEUU puedan contener unas hipotecas durísimas o unas ventajas leoninas. Se me hace extraña esa inquina de descalificaciones categóricas solamente sobre uno de los elementos del diálogo, que quizá no represente la totalidad del desastre. No me sumo al coro que denuesta a Trump por su irrupción discordante, porque sé que su llegada procede de una degradación de la política y un desprecio a la democracia que se gestaron entre quienes ahora lloran la pérdida del statu quo, pero tampoco me conformo con una alineación incondicional a su lado.

Avatar de Joan Llopis Vilabou

No creo que Zelensky haya quedado “retratado ante los ojos del mundo”. Es desgarrador darse un paseo por las tv’s y radios en España y sus tertulias (salvo una en concreto donde tiene cabida la discrepancia) y verificar que existe una única interpretación, una narrativa impuesta a machamartillo, basada en los cincos últimos minutos de la comparecencia. Es claro, y se demuestra por el relato tortizero hegemónico impuesto, que la intencionalidad de la ruptura fue planificada y aderezada de victimismo -cómo no?- estaba incluso timemificada para que tuviera lugar en vivo y en directo. Los que hemos tenido la paciencia y el interés de ver los 50 minutos de la comparecencia, en el despacho oval (nada más y nada menos), no tenemos duda que lo que fue a preparar Boris Johnsson a Kyev (como ya hizo en Estambul) y posteriormente pulido el team demócrata en Washington. Lo que se guionizó fue puesto en escena por quien no es más que un actorzuelo títere al dictado de las élites corporativas, esas que adoran el dinero procedente de esas máquinas de triturar la carne joven de las nuevas generaciones y que condenan el futuro de países títeres.

Avatar de Mauro B. Vedia

Gran artículo Bea, felicitaciones